En su paso por “Arriba la radio”, por Radio Up, el empresario Carlos María Beigbeder describió un cuadro complejo para el comercio de Posadas: negocios que ya no son rentables, estructuras que deben achicarse y despidos que empiezan a multiplicarse.
“La rentabilidad se destrozó. Abrís la puerta a las siete de la mañana y arrancaste el día en -18 puntos”, afirmó. Según indicó, el problema no es nuevo, pero se profundizó en los últimos meses porque “la inflación normaliza los precios hacia arriba, pero el margen no aparece”.

El costo laboral, en el centro del debate
Beigbeder insistió en que el debate más urgente no es la reforma impositiva, sino la reforma laboral. “Hoy es muy caro contratar y muy caro despedir”, advirtió. Contó incluso que una persona con tres años de antigüedad puede implicar indemnizaciones cercanas a 40 millones de pesos, por los reajustes aplicados por la Justicia.
Además, sostuvo que cerca del 60% del costo laboral no llega al bolsillo del trabajador, sino que se pierde “en cargas y otros conceptos” que encarecen la contratación formal.
Ese combo, según explicó, termina desincentivando el empleo en blanco y alimentando mecanismos informales.

Despidos, achiques y un consumo desplomado
El empresario confirmó que supermercados y comercios grandes y pequeños están recortando personal para sostenerse. “Muchos negocios tienen que dar volantazos para que el barco no se hunda”, dijo. Y añadió: “Hay negocios que no son rentables. No pueden pagar sueldos y terminan achicando la estructura”.
El caso de un hipermercado posadeño que despidió a decenas de empleados fue un punto de inflexión en la discusión pública. Para Beigbeder, es la señal de un proceso más profundo: “Si tuvieron que despedir a 60 personas, no están tan bien como creíamos”.
La explicación de fondo es clara: la pérdida del poder adquisitivo derrumba ventas y achica el margen operativo.
Más informalidad: un riesgo creciente
Beigbeder advirtió que, sin una reforma laboral que reduzca costos y simplifique la contratación, la economía se seguirá moviendo hacia la informalidad.
“El 50% de la fuerza laboral está en negro”, señaló. Y explicó que, ante la imposibilidad de contratar formalmente, muchos empleadores recurren a acuerdos alternativos: monotributos forzados, media jornada declarada con jornada completa real, o pagos informales.
Sin embargo, alertó que la informalidad también golpea a los empleadores: “Si esa persona tiene un accidente, tenés un problemón”.

Presión impositiva, ARCA y tasas que asfixian
Otro punto crítico es la relación con los organismos de control como ARCA y ATM. Beigbeder fue claro: “Están durísimos. Viven una realidad diferente a la del comercio”. Mencionó que, cuando una empresa intenta refinanciar su deuda con la ex AFIP, se encuentra con tasas cercanas al 100%, algo que —indicó— “termina hundiendo” a quienes ya están al borde.
Además, señaló que la fiscalización más estricta cae sobre un sector que ya enfrenta costos crecientes, caída de ventas y problemas para sostener la estructura salarial.
Esperanza activa, pero sin negar la realidad
Pese al escenario adverso, Beigbeder insistió en sostener una actitud de trabajo y perseverancia. “Igual nos levantamos temprano, igual venimos a trabajar. No hay otro camino”, afirmó.
El empresario remarcó que el comercio misionero está acostumbrado a las crisis, pero que esta etapa exige señales claras: menos costos de contratación, alivio fiscal y medidas que favorezcan la inversión.
“La esperanza siempre está”, cerró, aunque reconoció que el rebote económico todavía no se ve en las cajas de los comercios.



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