El sindicalismo argentino despide a una de sus voces más emblemáticas. Carlos Elvio Alderete, histórico dirigente del gremio Luz y Fuerza, murió a los 92 años, dejando tras de sí una trayectoria cargada de militancia, gestión y firme convicción en la lucha por los derechos laborales.
Nacido en Salta, Alderete inició su camino gremial en el ámbito energético, desde donde construyó una sólida carrera sindical que lo llevó a ocupar lugares de relevancia nacional. Su figura trascendió el ámbito gremial cuando en 1987 fue convocado por Raúl Alfonsín para asumir como ministro de Trabajo de la Nación, con el desafío de recomponer el diálogo con la CGT en una etapa de alta conflictividad social.
Años más tarde, durante la presidencia de Carlos Menem, volvió a ocupar un rol clave al ser designado como interventor del PAMI en 1994, donde impulsó medidas administrativas y de control en uno de los organismos más complejos del Estado.
Desde Luz y Fuerza, gremio que lideró durante varios años, despidieron a Alderete destacando su “compromiso inquebrantable con los trabajadores de la energía y con el fortalecimiento del movimiento sindical argentino”. También distintos dirigentes sindicales expresaron su reconocimiento. “Su entrega y su visión de unidad permanecerán como ejemplo para las nuevas generaciones”, expresó Héctor Daer, referente de la CGT y de la Sanidad Argentina.
El fallecimiento de Alderete representa el final de una época marcada por líderes sindicales de fuerte convicción política y social. Su nombre queda inscripto en la historia del sindicalismo argentino como el de un hombre que defendió las conquistas laborales con coherencia, firmeza y sentido de justicia.
Los restos del histórico dirigente de Luz y Fuerza serán velados en su provincia natal, en una ceremonia privada, mientras que distintas organizaciones sindicales anunciaron que realizarán homenajes en su memoria durante los próximos días.



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