En la Argentina se diagnostican cada año unos 22.000 nuevos casos de cáncer de mama, y uno de cada tres corresponde a personas mayores de 70 años. El envejecimiento poblacional y el aumento de la expectativa de vida explican en parte este fenómeno, que plantea nuevos desafíos para la medicina oncológica actual.
Especialistas del Instituto Alexander Fleming (IAF) advierten que la edad no es un factor determinante de gravedad, pero sí condiciona el tipo de tratamiento y la tolerancia a las terapias. “El cáncer de mama en mujeres mayores de 70 años representa más de un tercio de los nuevos diagnósticos anuales. Esto se debe al aumento de la expectativa de vida y a una mayor exposición a estrógenos a lo largo del tiempo”, explicó la mastóloga Azul Perazzolo (MN 157.750), del Centro Mamario IAF.

Subtipos y tratamientos adaptados
Los tumores mamarios se clasifican en luminales, HER2 positivos y triple negativos. En personas mayores predomina el tipo luminal, lo que hace que las terapias hormonales sean especialmente efectivas. “En IAF contamos con un oncogeriatra que evalúa la edad funcional, que muchas veces no coincide con la cronológica. Esto permite definir tratamientos que mantengan la calidad de vida sin resignar resultados oncológicos”, agregó Perazzolo.

Por su parte, la oncóloga Laura Lapuchesky (MN 166275) destacó que el tratamiento de las pacientes mayores “está en constante evolución”, con estrategias menos invasivas, como esquemas de quimioterapia más tolerables o cirugías conservadoras. “El desafío es equilibrar eficacia y bienestar”, sostuvo.
Prevención y controles a toda edad
Los expertos subrayan que los controles ginecológicos y mamográficos regulares deben mantenerse en todas las etapas de la vida. A partir de los 40 años se recomienda realizar mamografía anual, complementada con ecografía o resonancia en casos de riesgo elevado.




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