El anuncio de un acuerdo de alto al fuego en Gaza y la próxima liberación de rehenes ha generado expectativas en todo el mundo, y desde Jerusalén, Carlos Chertín, argentino residente en Israel desde 1973, ofrece, en diálogo con Radio Up, un relato cercano sobre cómo se vive este histórico momento. “Estamos atentos, siguiendo paso a paso la decisión que también el gobierno de Israel aprobó en la madrugada de este viernes”, explica Chertín en diálogo con Radio Up, subrayando la combinación de esperanza y tensión que se respira en la región.
La madrugada del acuerdo y la espera de los rehenes
Carlos recuerda la emoción de la madrugada: “Eran las 2 de la mañana y, por casualidad, estábamos despiertos con mi señora cuando escuchamos que se había firmado el acuerdo”. Según el plan, dentro de 72 horas comenzará la liberación de los rehenes israelíes y de los cuerpos de quienes fueron ejecutados en Gaza. “Israel ya dio el primer paso retirando parte de sus fuerzas en los límites acordados, y todos estamos expectantes, especialmente los familiares de los rehenes”, afirma. Sin embargo, esta alegría se mezcla con la tristeza por más de dos años de conflicto, donde han perdido la vida numerosos soldados y civiles.
Chertín explica que el conflicto no se limita a un problema político: “No es solo un tema de gobiernos; es un conflicto de creencias y religión. Hamas es una organización de extremismo islámico que no acepta la existencia de quienes no comparten su fe, lo que dificulta encontrar soluciones políticas rápidas”. Desde ataques históricos hasta tensiones recientes, la situación refleja la dificultad de lograr una paz duradera en Gaza e Israel.

La vida de Carlos Chertín: de Misiones a Jerusalén
Carlos nació en Concordia, Entre Ríos, pero se mudó a Misiones a la edad de tres años, donde pasó su infancia y juventud hasta los 18 años. En 1968, se trasladó a Buenos Aires para estudiar Ciencias Económicas y se recibió de contador público, una formación que le permitiría combinar su carrera profesional con su vida familiar. Sin embargo, su destino lo llevó más allá: desde 1973 reside en Israel, específicamente en Jerusalén, junto a su esposa y sus hijos, motivado por la ideología sionista y el deseo de contribuir al proyecto del país. Esta trayectoria personal marca un puente entre sus raíces argentinas y la vida en Israel.
Vivir en Jerusalén: entre la guerra y la rutina cotidiana
Carlos describe la vida bajo constante alerta: “No es sencillo. Nos acostamos con la posibilidad de que suene la alarma en cualquier momento. Vivimos con la intención de continuar la vida, pero siempre con precaución”. La ciudadanía israelí está profundamente involucrada en el conflicto, ya sea a través del servicio militar, la familia o la comunidad, y cada ciudadano se siente responsable de la defensa y la seguridad.
A pesar del conflicto, Chertín destaca que la convivencia cotidiana entre judíos y árabes en Israel es posible y sólida. Relata relaciones amistosas con vecinos y comerciantes árabes: “Aunque parezca sorprendente, la relación personal entre habitantes no es de guerra. Todos soportamos esta situación, tanto judíos como árabes”. Este enfoque humano ofrece una perspectiva rara vez reflejada en los medios internacionales.
Carlos también recuerda su servicio militar de 20 años y la preparación constante para defender el país: “Si me llamaran hoy al ejército, aunque tenga 77 años, me siento capaz de actuar. Aquí, prácticamente todos somos soldados; no existe un ejército profesional exclusivamente. Cada ciudadano participa en la defensa”. Este compromiso refleja la resiliencia y solidaridad de la sociedad israelí frente a amenazas permanentes.

Conexión con Argentina y raíces en Misiones
A pesar de los años en Israel, Carlos mantiene un vínculo profundo con Argentina, especialmente con Posadas, Misiones, lugar donde creció. Sus nietos conservan la tradición del mate, y él sigue conectado con la comunidad argentina en Jerusalén. “Visitamos la Argentina para mostrarles a los nietos el origen de la familia y mantener vivos los lazos con nuestras raíces”, cuenta.
Esperanza de paz y tranquilidad
En medio de la incertidumbre, Carlos envía un mensaje universal: “Cada año, al empezar el año nuevo judío, pido paz y tranquilidad. Ojalá esta vez podamos vivirla, y deseo lo mismo para toda Argentina”. Sus palabras reflejan no solo la expectativa por el alto al fuego y la liberación de rehenes, sino también la importancia de la convivencia y la estabilidad en tiempos difíciles.
Conclusión: El testimonio de Carlos Chertín desde Jerusalén combina la mirada histórica, la experiencia de la vida bajo conflicto y la esperanza renovada por el alto al fuego. Su historia personal, desde Misiones a Jerusalén, conecta la diáspora judía con la vida cotidiana en Israel, recordando que incluso en contextos de guerra, la humanidad, la familia y la esperanza continúan siendo pilares fundamentales.



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