Israel liberará a unos 2.000 palestinos, entre ellos menores y prisioneros convictos, como parte de un acuerdo de alto el fuego alcanzado con Hamás en Gaza, según confirmó este jueves un funcionario israelí antes de una decisiva votación del Gabinete de Seguridad y del gobierno en pleno.
Israel anuncia liberación masiva de palestinos como parte del plan de paz en Gaza
El plan de paz, de 20 puntos y respaldado por Estados Unidos, será sometido a votación durante la noche. Si se aprueba, la tregua entrará en vigor en las siguientes 24 horas, cuando el ejército israelí comience una retirada inicial hasta la llamada “línea amarilla”, un límite definido en el mapa de alto el fuego publicado por la Casa Blanca el mes pasado.

El acuerdo también contempla la reanudación del ingreso de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, devastada por dos años de ofensiva militar israelí que ha dejado más de 67.000 muertos, de acuerdo con datos de las autoridades sanitarias locales.
En contraparte, Hamás devolverá a 20 rehenes israelíes vivos y los cuerpos de otros 28, mientras que Israel liberará a los detenidos palestinos. La lista incluye a 270 presos condenados por ataques y otros delitos, junto con 1.700 residentes de Gaza detenidos sin juicio, a quienes Israel no considera militantes. Entre los liberados habrá 22 menores de edad, y además se repatriarán los cuerpos de 360 combatientes palestinos.

El funcionario israelí aclaró que Marwan Barghouti, dirigente de Fatah encarcelado desde 2002 y considerado una figura clave en la política palestina, no será incluido en esta fase del acuerdo.
La jornada diplomática estuvo marcada por la llegada a Israel del enviado para Oriente Medio del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff, y de su yerno, Jared Kushner, quienes previamente se reunieron en El Cairo con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi. Ambos preparan la visita oficial de Trump a la región la próxima semana, en la que se espera que impulse el cumplimiento del acuerdo y las siguientes fases del plan de paz.

El nuevo entendimiento busca poner fin a una escalada de violencia que ha dejado a Gaza al borde del colapso, con hambruna, desplazamientos masivos y una crisis sanitaria sin precedentes. Aunque las partes se muestran cautelosas, la mediación internacional podría abrir una ventana de oportunidad para un cese del fuego duradero y un inicio de negociaciones políticas más amplias en la región.



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