La polémica en torno a la veterinaria Amazonas no cesa. Mientras las imágenes de animales hacinados y congelados recorren las redes, el juez Juan Manuel Monte resolvió “no innovar” en la causa, lo que permitió que el local siga funcionando con normalidad. Desde la fundación Ohana, que participó del operativo de rescate, no ocultaron su indignación.
“Para mí el local tendría que estar cerrado, y la persona debería estar inhibida de todo manejo de fauna silvestre”, afirmó Fernando Piesco, director de la organización, en diálogo con Radio República. “Es incomprensible que la veterinaria siga abierta. Es un comercio que no está habilitado para la tenencia ni el comercio de fauna silvestre. El municipio de Posadas debería haber actuado haciendo la clausura preventiva.”
Piesco remarcó que la decisión judicial mantiene a los animales en el mismo lugar donde fueron encontrados. “El juez todavía los dejó ahí, en carácter de depositario judicial. Pero cuando se prueba el delito de maltrato animal, las víctimas —en este caso los animales— deben ser puestas a resguardo, no en manos de quien les generó el daño.”

La fundación prepara ahora un informe urgente dirigido al juzgado. “Estamos armando el informe que nos pidió el juez para que se determine lo antes posible la medida que ponga a resguardo a esos animales.” Según Piesco, Ohana insistirá en la nulidad de cualquier permiso de tenencia o comercio que se haya otorgado: “¿Qué sentido puede tener tener un yacaré dentro de un fuentón en pleno Posadas? Ninguno. No es un centro de rescate ni de rehabilitación. Son animales que podrían estar libres.”
En medio de la indignación por la falta de medidas, el director fue categórico: “Espero que esto marque un antes y un después, porque esos animales hoy están igual que antes de ayer. Les debemos una solución.”
Un operativo que reveló el horror

El operativo en Amazonas fue convocado por el juez Monte, en colaboración con Gendarmería y policía ambiental, quien llamó a Ohana para “hacer una clasificación de las especies que se iban a encontrar y poder determinar el grado de maltrato y demás ilícitos”. Sin embargo, lo que los rescatistas hallaron superó cualquier expectativa.
“Nos encontramos con una situación que supera todo lo que uno puede llegar a pensar, inclusive para uno que ama a los animales hasta soportar”, relató Piesco. “Ver a los animales en estado de hacinamiento, animales que supuestamente estaban rescatados y que estén en recintos innecesarios... Si yo voy a buscar una yarará, después no la voy a dejar en una pecera. O si voy a buscar un yacaré, no lo voy a dejar en una palangana.”
Pero lo peor estaba por venir. “Abrimos los freezers y encontramos animales congelados. Sabíamos que había tendencia de monos titi pincel y crías, pero no nos esperábamos los ejemplares ahí muertos y congelados.”
El hallazgo incluyó una tortuga carbonaria, especie protegida por el convenio internacional CITES. “Es una tortuga en peligro de extinción, y su tenencia está absolutamente prohibida. Que esté así, en un comercio que además las criaba, es realmente increíble.”
Falta de control, permisos dudosos y riesgo sanitario

Según Piesco, los permisos exhibidos por el propietario no justificaban la situación. “Esto no es una cuestión de opinión, de si el muchacho me cae bien o mal. Acá hay leyes, y las leyes regulan todo esto. Hay infracciones a la ley.”
El director explicó que, para comercializar fauna silvestre, se necesita cumplir una serie de requisitos legales que Amazonas no respetaba. “Tendrían que tener a los animales con microchip, certificado de origen, una procedencia legal. En el caso de los animales exóticos, permisos de importación a nivel provincial y nacional. Obviamente que todo eso carecía el lugar.”
Incluso los animales congelados podrían formar parte de un circuito comercial ilícito. “Los animales se venden vivos y se venden muertos. La taxidermia existe, y hay muchos animales que se venden también para museos o colecciones privadas.”

Piesco describió un panorama sanitario alarmante: “Había un criadero de roedores en estado de hacinamiento completo, sin planes sanitarios ni de impacto ambiental, y con animales domésticos conviviendo con silvestres. Todo eso implica un riesgo latente no solo para los propios animales, sino para la población entera.”
Por esa razón, Ohana solicitará al CONICET que intervenga sobre los animales fallecidos. “Vamos a sugerir que los organismos de estudio dispongan de esos animales para investigaciones o, en su defecto, que se proceda a la cremación. Encontrar animales protegidos por ley nacional congelados es algo que supera todo lo que uno puede procesar.”
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“Rescate” para las redes, venta por debajo de la mesa
El director de Ohana también criticó el discurso público del propietario de la veterinaria, quien se mostraba en redes como rescatista. “Leí muchos comentarios que dicen ‘rescataba animales’. Eso no es rescatar animales. Rescatar es darle al animal una segunda oportunidad de vida. Si saco una serpiente de la rambla, no la llevo a una pecera: la llevo a un ambiente adecuado y la libero.”
La investigación, según contó, llevaba más de dos años en curso, con pruebas contundentes. “Hay muchísima medida probatoria que respalda todo lo que se hizo. Y la sorpresa va a ser aún mayor.”
Entre los ejemplos más impactantes, mencionó el caso de una boa curiyú. “Si uno busca en redes sociales, está el supuesto rescate de esa boa. Pero ayer la encontramos en una palangana de 30x40, un animal de dos metros que debería estar en la naturaleza.”
El inventario y la exigencia de respuestas

Antes de finalizar, Piesco confirmó que la fundación realizó un inventario completo de todos los ejemplares hallados. “Registramos todo con fotos, videos y un listado detallado. Tenemos inventariados todos los animales que había.”
Finalmente, volvió a apuntar contra el accionar judicial: “Ojalá el juez Monte actúe con mayor rapidez. No nos entra en la cabeza cómo sigue todo abierto y los animales en el lugar.”
Con tono de frustración, cerró con una reflexión que resume su postura: “Esto tiene que ser un antes y un después. Esos animales no pueden seguir donde los encontraron. La justicia debe actuar.”
Allanamiento en veterinaria céntrica de #Posadas por presunta tenencia ilegal de fauna silvestre.
Gendarmería, Policía Ambiental y la Fundación Ohana trabajan en la veterinaria “Amazonas”.
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