La disminución en la frecuencia del transporte público en la ciudad ha obligado a estudiantes y trabajadores a replantear sus rutinas, priorizando el tiempo y, en muchos casos, optando por alternativas más costosas como Uber y Didi.
La reciente reducción en el servicio de colectivos está generando una ola de incertidumbre y complicaciones logísticas para los habitantes de la ciudad. Los usuarios se enfrentan a la dificultad de organizarse y cumplir con sus responsabilidades diarias, como asistir a la universidad, ir a trabajar o acudir a turnos médicos, debido a la incertidumbre sobre la llegada del próximo colectivo.

El tiempo es oro: Uber y Didi a la salvación
Para muchos, la espera prolongada ya no es una opción, lo que ha impulsado la migración hacia servicios de transporte alternativos. Alejandro, uno de los afectados, reconoció que plataformas como Didi o Uber son una alternativa más rápida y sencilla, a pesar de que el colectivo es notoriamente más económico.
"A veces uno prioriza más que nada el tiempo, porque también es verdad que es más rápido transportarse con Didi o con Uber," explicó Alejandro, señalando que el valor del tiempo justifica asumir una diferencia en el precio. De hecho, estos servicios ofrecen la ventaja de dejar al pasajero "donde querés que te deje," una comodidad adicional en días de lluvia o cuando la persona tiene prisa.
Beatriz, otra usuaria, confesó que si bien para trayectos al centro suele usar el colectivo, no duda en tomar un Uber "cuando estoy muy apurada y no quiero esperar". Para ella, la molestia de la tardanza excesiva hace que pagar un poco más por un taxi Didi o Uber sea preferible a la espera, valorando más su tiempo.

Estudiantes afectados y la lucha por la frecuencia
La población estudiantil, que a menudo cuenta con beneficios como el boleto estudiantil, también sufre las consecuencias. Enzo y Samuel señalaron que la reducción afecta significativamente la línea 308 (conocida anteriormente como la 16). l problema radica en la frecuencia y los horarios específicos que deben cumplir. "Si no llegamos a la frecuencia nos arruina el momento de poder ir a almorzar o llegar a casa," comentó Enzo. Aunque él intenta manejarse con el colectivo, algunos de sus compañeros "no llegan" y deben recurrir a las alternativas pagas como Uber o Didi.
Como medida de contingencia, los estudiantes han tenido que adaptarse: "Nos arreglamos saliendo un poco más temprano de lo normal para poder llegar al colegio," ajustándose forzosamente a los nuevos horarios y frecuencias disponibles.
En conclusión, mientras el colectivo sigue siendo la opción más económica, la imprevisibilidad y la reducción del servicio han convertido a Uber y Didi en una solución de emergencia para aquellos que no pueden permitirse perder tiempo, forzando a los usuarios a acomodar sus vidas a la nueva realidad del transporte público.
Los colectivos de San José en Posadas, que pertenecen a Veintidós de Diciembre S.A., no cumplen requisitos del Sistema Integrado y deberían regirse por transporte urbano ⚖️
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