La discusión sobre una eventual pelea entre el gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira puede ocupar espacios centrales en la conversación política de Misiones, pero esa intensidad no necesariamente se reproduce fuera del denominado “círculo rojo”. La politóloga, consultora, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Milva Carlino, reveló que cuatro de cada diez misioneros directamente no saben qué está sucediendo y que, dentro del sector que conoce el tema, una porción importante no cree que se trate de una ruptura real.
Carlino abordó la cuestión durante una entrevista en Arriba la radio, por Radio Up, donde analizó resultados obtenidos a partir de estudios cuantitativos y cualitativos realizados en la provincia.
Su diagnóstico introduce un elemento central para interpretar la actualidad política misionera: existe una considerable distancia entre los temas que concentran la atención de dirigentes, periodistas y sectores politizados y aquellos que efectivamente forman parte de la agenda cotidiana de la ciudadanía.

Passalacqua-Rovira: una discusión del “círculo rojo”
Consultada directamente sobre si la gente cree en la pelea entre Passalacqua y Rovira o considera que se trata de una estrategia política, Carlino comenzó marcando una primera diferencia: una parte importante de la población ni siquiera está siguiendo el tema. “Hay cuatro de cada 10 que no tienen ni idea de lo que está sucediendo ni está siguiendo esta agenda”, afirmó.
Para la politóloga, la discusión pertenece fundamentalmente a sectores particularmente atentos a los movimientos del poder provincial. “Es una agenda muy de círculo rojo, muy del mundo de la política y de quienes estamos informados y politizados y que consumimos todos los días este tipo de información”, explicó.
El dato resulta relevante porque relativiza el impacto social de una discusión que, hacia adentro del sistema político, puede adquirir una dimensión considerable.
Es decir, mientras dirigentes, operadores, periodistas y sectores interesados en la política intentan interpretar gestos, posicionamientos y movimientos alrededor de Passalacqua y Rovira, cuatro de cada diez ciudadanos relevados ni siquiera tienen conocimiento suficiente de esa discusión.

Entre quienes saben de la pelea, muchos no creen
El segundo dato aportado por Carlino es igualmente significativo. Entre quienes sí conocen lo que está ocurriendo, existe un importante nivel de incredulidad. “La otra porción importante te dice que no cree, que siente que esto es cierta estrategia”, afirmó.
La consultora vinculó esa percepción con la propia historia política de la Renovación y con las características que ese espacio fue construyendo durante sus años de gobierno.
Para Carlino, los gobiernos consolidan con el tiempo un estilo reconocible por la ciudadanía. Las conductas, características y formas de ejercer el poder terminan configurando un imaginario social que condiciona posteriormente la manera en que son interpretados los cambios. “Cada gobierno también va construyendo un estilo con características, con conductas, con determinadas situaciones que alimentan esa imagen que tiene la sociedad acerca de esa gestión, ese estilo de gobierno”, explicó.
Una ruptura entre Passalacqua y Rovira implicaría, desde esa perspectiva, una modificación considerable respecto de una construcción política que la sociedad observó durante años.

¿Por qué resulta poco creíble una ruptura?
Carlino puso precisamente allí el foco para explicar la incredulidad. “Cuando uno plantea esto, es totalmente una ruptura con lo que se venía construyendo”, sostuvo. Y concluyó: “Es entendible que resulte poco creíble o que no esté dentro del imaginario que esto sea una realidad o que sea muy poquita la porción del electorado que esté creyendo esta situación”.
La especialista vinculó esa reacción social con “tantos años de una construcción específica” del espacio político provincial.
Por eso, el fenómeno presenta dos niveles diferentes. Primero está el sector que desconoce la discusión Passalacqua-Rovira porque directamente no consume cotidianamente información política. Luego aparece el segmento informado, dentro del cual una parte considerable observa con desconfianza la posibilidad de que la separación sea genuina.
La agenda política y la agenda ciudadana corren por carriles diferentes
El análisis adquiere otra dimensión cuando se lo vincula con el estado de ánimo social que Carlino detecta en sus estudios. La politóloga describió una sociedad “muy fatigada” y “muy agobiada en términos económicos”, concentrada principalmente en resolver su economía familiar.
Según explicó, buena parte de los ciudadanos está “hiperfocalizada en la economía familiar doméstica”, pensando “cómo llegar a fin de mes” y cómo afrontar distintas situaciones cotidianas.
En ese contexto, las disputas y movimientos internos del poder provincial compiten por atención con problemas mucho más inmediatos. Carlino incluso advirtió que la dirigencia política no siempre consigue interpretar esa situación. “La agenda de la dirigencia política no está observando, quizás, o no está sintonizando con eso, con esa necesidad de urgencia económica o de aflicción económica”, señaló.
Lo que el círculo rojo discute no necesariamente preocupa a la sociedad
La lectura de Carlino permite establecer una diferenciación entre relevancia política y relevancia social. Una eventual fractura entre Passalacqua y Rovira podría representar un movimiento de peso dentro de la estructura política de Misiones, pero eso no significa que actualmente tenga la misma importancia para el ciudadano que está concentrado en sus ingresos, el empleo, los servicios o la economía doméstica.
De allí que, para la especialista, una encuesta resulte más valiosa cuando permite comprender el humor social que cuando pretende transformarse exclusivamente en una herramienta para anticipar resultados electorales. “Lo más importante en una encuesta no es quién va a ganar, sino cómo está el humor social y cómo pueden hacer los políticos para conectarse con esa sociedad, con las demandas que tiene, con las expectativas que tiene, con las necesidades que va planteando hacia la política”, afirmó.
La supuesta pelea Passalacqua-Rovira aparece como un ejemplo concreto de esa distancia. Mientras el círculo rojo busca determinar si existe una fractura real, una reconfiguración del oficialismo o una estrategia, una parte considerable de los misioneros ni siquiera sigue la discusión. Y entre quienes sí están informados, según los estudios citados por Carlino, la ruptura todavía enfrenta una barrera adicional: la dificultad para resultar creíble después de años de una construcción política con características determinadas.



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