La Plaza 9 de Julio fue escenario de una concentración en la que trabajadores de la salud precarizados y jubilados unieron fuerzas para repudiar el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. En diálogo con Radio Up, Jazmín Kinder, delegado del sector, explicó los motivos de la protesta: "Estamos haciendo una concentración, así como en el resto del país donde hay varias convocatorias rechazando el veto. Vamos a ver si nos da el cuero para hacer una marcha. Exigimos básicamente a los diputados que hoy sienten la cola en la silla y voten en contra del veto a la Ley de Emergencia en Discapacidad".
Kinder describió la crítica situación laboral de quienes trabajan en el área: "La precarización es la norma. Desde que se aprobó la Ley de Prestaciones Básicas en los 90 no hubo ninguna modificación de nuestras condiciones laborales. De hecho, se fue profundizando cada vez más". Según señaló, el sector es tratado como simples prestadores, aunque cumplen funciones propias de una relación laboral. "A nosotros no se nos toma como trabajadores, somos simples prestadores de servicios, entre comillas, cuando hay una relación laboral, obviamente".

El delegado ejemplificó la gravedad de las condiciones: "Para llegar a la canasta básica necesito 89 horas de trabajo semanal, o sea 17 horas por día". Pese a ello, aseguró que el compromiso del sector sigue firme: "Si los tratamientos y los apoyos siguen hoy en día es por la voluntad que ponemos los prestadores y las familias también, porque estamos con toda la voluntad sosteniéndolo".
No obstante, advirtió que la situación ya llevó al cierre de espacios fundamentales: "Ya hay muchos centros que están cerrando, muchos talleres protegidos, que esto es lo más grave de todo. Los talleres protegidos no son prestaciones, son talleres de trabajo protegidos para personas con discapacidad (…) y hoy están cerrando talleres que le dan trabajo a personas con discapacidad porque no pueden sostener sus alquileres".
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Kinder remarcó que el reclamo busca frenar una crisis que golpea directamente a quienes menos protección tienen: "Es una situación indignante porque es el sector que fue más vulnerado históricamente y ahora se profundiza aún más. Los que se embroman son las personas con discapacidad que no reciben los apoyos que necesitan para tener calidad de vida, para tener autonomía. Ese es el problema mayor. El sector más vulnerable es en definitiva el más perjudicado".
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