El cacique guaraní Marcelo Núñez fue absuelto este jueves por el Tribunal Penal N°1 de Oberá, en el juicio donde estaba acusado de haber asesinado y calcinado a su pareja, María Solange Diniz Rabela, en abril de 2020, durante los primeros días de la pandemia. La Justicia también ordenó su inmediata liberación, tras más de cuatro años de prisión preventiva.
El tribunal, integrado por los jueces Francisco Aguirre, Horacio Paniagua y Jorge Villalba, resolvió absolver al referente de la comunidad mbya guaraní Tarumá Poty, tras considerar que no existen pruebas físicas concluyentes que acrediten el delito al cacique imputado.
Según fuentes judiciales, la deliberación posterior a los alegatos duró más de una hora y media antes de que se anunciara la resolución. Los fundamentos del fallo se darán a conocer el próximo 4 de julio.

Las posturas en el juicio
Durante la segunda jornada del debate oral, el fiscal David Milicich argumentó que el acusado mató a la joven de 22 años en un contexto de violencia de género, y posteriormente incineró su cuerpo con la intención de borrar las evidencias del crimen.
“María Solange sufría violencia de género en forma asidua. Cinco testigos declararon en ese sentido. Era imposible que ella denunciara. Hay personas que viven a una cuadra de una comisaría y no denuncian; imaginate ella, viviendo en una aldea”, expresó Milicich.
Por su parte, el abogado defensor del cacique, Jorge Zabulanez, sostuvo -al igual que EMIPA (Equipo Misiones de Pastoral Aborigen) que no existen elementos probatorios que vinculen a Núñez con el asesinato, e insistió en que su cliente siempre negó haber ejercido violencia de género. “No hay pruebas físicas del crimen. No se puede sostener una condena sobre hipótesis”, subrayó.

El testimonio del cacique
El propio cacique Marcelo Núñez declaró ante el tribunal, donde reafirmó su inocencia y negó haber cometido actos de violencia. En su primer testimonio al ser detenido en 2020, había manifestado que Rabela murió por Coronavirus y que, en cumplimiento con las recomendaciones sanitarias de ese momento, cremó el cuerpo para evitar la propagación del virus.
El hecho ocurrió en abril de 2020, en el contexto de restricciones sanitarias y aislamiento social obligatorio, lo que dificultó tanto las investigaciones como la recopilación de pruebas forenses inmediatas. La acusación se sostuvo en testimonios presuntamente recogidos dentro de la comunidad, pero no se pudo determinar con certeza la causa de muerte ni confirmar que se tratara de un homicidio.
Con la sentencia absolutoria, Marcelo Núñez recuperó la libertad.



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