La coparticipación federal de impuestos y otros recursos automáticos del Estado nacional hacia las provincias no logran recuperarse, lo que mantiene en vilo a los gobernadores y pone en tensión los presupuestos provinciales. Así lo advierte el último informe de coyuntura fiscal elaborado por Politikon Chaco, que analiza los datos hasta mayo de este año.
Durante los primeros cinco meses de 2025, la coparticipación neta tuvo una variación real negativa del -0,1%, lo que si bien parece marginal, rompe con las expectativas iniciales de recuperación que tenían los gobiernos subnacionales para este ejercicio.
Cuatro motores débiles
El informe identifica cuatro fuentes principales de la coparticipación que no logran consolidar una mejora sostenida:
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Impuesto al Valor Agregado (IVA): creció en los primeros meses del año pero cayó en abril y mayo. En el acumulado, la suba real fue de apenas 1,1% respecto al mismo período de 2024.
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Impuesto a las Ganancias: retrocedió un -2,0% acumulado hasta mayo.
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Impuestos Internos: ligados al consumo, mostraron una leve caída de -0,7%.
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Otros coparticipados: crecieron +24,1%, pero representan menos del 1% del total, por lo que su impacto es marginal.
En síntesis, tres de los cuatro grandes tributos están por debajo de los niveles de 2023 en términos reales, mientras que el único que crece no tiene peso suficiente para revertir la tendencia.

Transferencias automáticas: una mejora aparente
Si se suman a la coparticipación los recursos distribuidos por Leyes Especiales (como el impuesto a los combustibles y el monotributo) y la Compensación del Consenso Fiscal, el panorama parece mejorar: el total de transferencias automáticas subió un +2,7% real acumulado enero-mayo.
Sin embargo, estos componentes representan apenas el 7% del total, por lo que no alcanzan para garantizar una recuperación genuina. Si desacelera su crecimiento y la coparticipación no remonta, el consolidado podría caer en los próximos meses.

Datos por provincias: ¿quiénes perdieron más?
Según el informe, la variación real de las transferencias automáticas totales (coparticipación + leyes especiales + compensación fiscal) entre enero y mayo de 2025, comparada con 2023, fue negativa para la mayoría de las jurisdicciones.
Provincias con mayores caídas (2025 vs. 2023):
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San Juan: -7,9%
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Entre Ríos / La Rioja / Chaco / Santa Fe / Córdoba / Tucumán / Jujuy / Mendoza / Corrientes / Río Negro / Salta / Misiones: todas entre -7,8% y -6,9%
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Buenos Aires: -6,4%
Provincias con subas (2025 vs. 2024):
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La Rioja: +6,5%
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Formosa / Catamarca / Chaco / Corrientes / Tucumán / Jujuy / Misiones / Salta: entre +1,0% y +3,2%
(aunque siguen por debajo de los niveles 2023)

Misiones y el impacto regional
En comparación con 2023, la gran mayoría de las provincias recibieron menos recursos en términos reales. Misiones, por ejemplo, tuvo una caída del -6,9% acumulada en las transferencias automáticas frente al mismo período del año pasado.
El impacto es aún más preocupante si se considera que el 51,2% de los ingresos de Misiones provienen de transferencias automáticas, según datos de 2024. En provincias como La Rioja, Formosa y Catamarca, la dependencia supera el 80%, lo que las vuelve más vulnerables a los vaivenes de la recaudación nacional.
Dependencia estructural de las provincias
Uno de los indicadores más sensibles es cuánto dependen las provincias de estas transferencias automáticas para financiar sus presupuestos. Según los datos 2024:
Provincias más dependientes de recursos nacionales:
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La Rioja: 86,3%
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Formosa: 83,7%
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Catamarca: 80,0%
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San Luis: 74,6%
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San Juan: 74,2%
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Chaco: 72,4%
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Corrientes: 71,6%
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Tucumán: 69,9%
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Jujuy: 69,6%
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Salta: 67,0%
Misiones, por ejemplo, tiene un 51,2% de dependencia y aún así tuvo una caída del -6,9% frente a 2023, lo que refleja la magnitud del impacto.
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Escenario incierto
Los gobernadores advierten que la falta de previsibilidad fiscal complica la ejecución de políticas públicas y retrasa inversiones. Además, la elevada exposición de las provincias a recursos que no controlan limita su autonomía y agudiza las tensiones interjurisdiccionales.
“La recuperación de los ingresos automáticos sigue pendiente”, concluye el informe, que no descarta que el año 2025 cierre con una caída de hasta el -4% real si se mantiene la tendencia actual.
Mientras tanto, el gobierno nacional enfrenta su propio desafío: contener el gasto público sin trasladar el ajuste a los territorios, en un contexto donde el modelo de federalismo fiscal argentino vuelve a estar bajo la lupa.
Principales factores que afectan la coparticipación en 2025
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Impuesto al Valor Agregado (IVA)
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Acumulado enero–mayo: +1,1% real
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Base baja del año anterior explica parte del repunte, pero cayó en abril y mayo.
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Impuesto a las Ganancias
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Acumulado enero–mayo: -2,0% real
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Sufrió una fuerte caída en mayo, que arrastró el promedio del período.
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Impuestos Internos
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Acumulado enero–mayo: -0,7% real
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Ligados al consumo, no lograron despegar pese a la inflación controlada.
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Otros Coparticipados
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Acumulado enero–mayo: +24,1% real
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Su peso es marginal: representan menos del 1% del total.
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El saldo neto es que la coparticipación no logra consolidar una recuperación, y genera incertidumbre fiscal en las jurisdicciones subnacionales.
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