“El productor necesita el doble de producción para comprar lo mismo que en diciembre de 2023”, sostuvo la consultora y especialista Mónica Ortolani.
En diálogo con Radio Up, la consultora agropecuaria Mónica Ortolani advirtió que el panorama actual de la agricultura en Argentina es alarmante: “Hoy, todos los números del productor por tonelada, en todos los granos, dan pérdida”. La afirmación se basa en un análisis minucioso de los márgenes de rentabilidad durante la campaña en curso y de cara a la próxima, donde los precios se mantienen bajos mientras que los costos se dispararon, afectando de lleno al corazón productivo del país.
Pérdidas generalizadas a pesar de buenos rindes
Desde Junín, en plena zona núcleo, Ortolani explicó que incluso con rindes aceptables (como un trigo con 35 quintales por hectárea, considerado un buen rendimiento) el productor enfrenta una pérdida de 87 dólares por tonelada. “Aun si se eliminaran las retenciones, seguiría perdiendo 60 dólares”, señaló, aludiendo a los 23 dólares que hoy el Estado se lleva por retenciones.
La situación se repite en otros cultivos: en soja de primera, con un rinde de 35 quintales por hectárea, la pérdida estimada es de 64 dólares por tonelada. “Incluso la soja, históricamente vista como símbolo de rentabilidad, hoy no escapa a la pérdida”, afirmó Ortolani.
Uno de los principales factores que explican este desequilibrio es el costo de los insumos, especialmente agroquímicos y fertilizantes. “De los 200 dólares que un productor podría obtener, 70 se van sólo en fertilizantes”, explicó la consultora. Eso representa alrededor del 35% del total, y se convierte en un gasto ineludible para asegurar rendimientos competitivos.
Además, Ortolani remarcó que los precios de los granos no acompañan la inflación. “La soja subió apenas 27% en un año, mientras que la inflación fue del 47%. En el caso del trigo, el alza fue de sólo 14%”. Esto genera una pérdida de poder adquisitivo brutal: “Hoy se necesita el doble de producción para comprar lo mismo que en diciembre de 2023”, sintetizó.
Alquileres que no ceden
A este cuadro se suma el peso de los alquileres rurales, que siguen siendo elevados pese a la baja en la rentabilidad. Ortolani mencionó que un alquiler típico en zonas productivas ronda los 13 a 15 quintales de soja por hectárea, lo que representa una rentabilidad para el dueño de la tierra del 2 a 3% anual sobre un valor estimado de 16.000 dólares por hectárea.
“Hubo una fuerte presión de la demanda por parte de fondos de inversión que ingresaron al agro esperando ganancias por devaluaciones, y también de producciones sin retenciones como el maní, lo que empujó los alquileres al alza”, explicó.
Si bien no se esperan nuevas subas en los valores de alquiler, tampoco se vislumbra una baja significativa. “Quizás se empiece a sincerar un poco el mercado, pero no vemos una presión importante a la baja”, agregó.

Perspectivas sombrías
Para Ortolani, el principal problema es que “la estructura de costos está completamente desfasada del precio que se obtiene por los granos”. Incluso medidas como la baja de retenciones —recientemente anunciada por el Gobierno— son insuficientes: “Es limosna, apenas 6 dólares menos por tonelada, que no revierten el quebranto”.
Con todos los márgenes en rojo y sin señales de mejora en el corto plazo, la situación exige políticas urgentes y estructurales. “Los productores no pueden seguir trabajando a pérdida”, concluyó Ortolani, dejando en claro que el campo argentino atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años.
Te dejamos la entrevista completa:
https://soundcloud.com/radioup-671297760/monica-ortolani


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