Ecuador se prepara para una jornada electoral clave. Este domingo, más de 13,7 millones de ciudadanos están habilitados para votar en la segunda vuelta presidencial que enfrentará a Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional (ADN), y a Luisa González, del Movimiento Revolución Ciudadana. El proceso se desarrolla en un contexto de alta polarización e incertidumbre, tanto política como social.
Noboa y González llegan al balotaje luego de una primera vuelta ajustada y con un electorado dividido. El joven empresario, hijo del excandidato Álvaro Noboa, propone continuar con el rumbo actual y mantener vínculos estrechos con Estados Unidos. En tanto, González busca devolver al correísmo a la presidencia tras ocho años fuera del poder.
Ambos candidatos anunciaron un mayor control en el recuento de votos para evitar irregularidades. El Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmó que no realizará un conteo rápido, como en ocasiones anteriores, debido al clima de tensión. En cambio, cerca de 92.000 delegados de los partidos políticos y misiones de observación internacional seguirán el escrutinio paso a paso.
La jornada contará además con un amplio operativo de seguridad. Unos 100.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía custodiarán los centros de votación, en un país que atraviesa un estado de conflicto armado interno desde hace más de un año, debido a la expansión del crimen organizado y los altos niveles de violencia.
Con qué escenario se encontrará el nuevo presidente de Ecuador
Más allá del resultado del domingo, el próximo gobierno tendrá un escenario complejo. Ninguno de los dos bloques logró mayoría legislativa en la Asamblea Nacional durante la primera vuelta, lo que obligará a negociar acuerdos para avanzar con leyes y reformas. La falta de gobernabilidad es uno de los principales desafíos que enfrentará el nuevo mandatario.
La elección también podría redefinir el rumbo de la política exterior ecuatoriana. Noboa, nacido en Miami, ha fortalecido sus lazos con Washington y ha recibido apoyo en materia de seguridad. Incluso mantuvo un encuentro privado con Donald Trump durante la campaña. González, por su parte, propone restablecer relaciones con países como Venezuela y México, y plantea una postura crítica hacia Estados Unidos.
La expectativa es alta. Por primera vez en la historia reciente del país, una mujer podría llegar a la presidencia. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, manifestó públicamente su respaldo a González, en lo que fue interpretado como un gesto de afinidad ideológica.
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Los ecuatorianos votarán con la esperanza de que el próximo gobierno pueda enfrentar la violencia, la crisis económica y la fragmentación institucional. Pero la incertidumbre persiste: gane quien gane, el camino no será fácil.



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