La serie 50 segundos, que reconstruye el crimen de Fernando Báez Sosa, volvió a conmocionar al país y abrió un debate urgente sobre la violencia juvenil. En ese marco, la licenciada en Psicología Nahir Brítez analizó el fenómeno y sostuvo que el caso refleja dinámicas violentas que siguen presentes en la sociedad: “Hoy hay más violencia, pero también más cuestionamiento social. Estamos empezando a abrir los ojos”, afirmó.
La profesional explicó que la producción de Netflix remueve heridas abiertas porque “muestra la rapidez con la que se perdió la vida de Fernando y el impacto emocional que persiste hasta hoy”. Según Brítez, el título de la serie, que alude a los 50 segundos que duró la agresión fatal, pone en evidencia “la potencia del golpe, la brutalidad, y cómo en pocos segundos se destruyó una vida”.
El posteo de la profesional sobre el documental:
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“La violencia estaba naturalizada: pelear era parte de la salida nocturna”
Uno de los puntos que más subrayó la psicóloga fue la normalización de prácticas violentas entre grupos de jóvenes.
“Para ese grupo era casi una rutina pelear. Se veía como un trofeo, como parte de la noche. Eso sigue pasando”, señaló, al recordar episodios recientes en Posadas, donde circularon videos de agresiones luego de fiestas estudiantiles.
Brítez explicó que estas conductas se potencian en dinámicas grupales: “El grupo les da identidad y les permite diluir responsabilidades. Es ese ‘fuimos todos, pero no fue ninguno’. Por eso el silencio es un código que garantiza la lealtad”, sostuvo.
La especialista agregó que muchos adolescentes buscan poder o reconocimiento dentro de esos círculos, y que el entorno familiar juega un rol central: “Los jóvenes necesitan guía, escucha y límites. Cuando eso falta, la violencia encuentra terreno fértil”.
Sobre las familias de los condenados: “La negación es una forma de sobrevivir al dolor”
Consultada sobre la postura de los familiares de los jóvenes condenados, Brítez analizó que existe un mecanismo psicológico que busca minimizar la realidad:
“El dolor los lleva a negar los hechos. No pueden aceptar que sus hijos hicieron algo tan grave. Pero ese sufrimiento no se compara con el de la familia de Fernando”, remarcó la psicóloga Nahir Brítez.
En la serie, varias de estas familias expresan angustia por la situación de los acusados, pero sin asumir plenamente lo ocurrido. Para Brítez, esta actitud responde a un intento de preservar una imagen idealizada: “Es una forma de calmar el impacto traumático, pero también habla de la falta de límites previos”, observó.
El duelo de los padres de Fernando: “Es su forma de atravesarlo”
La psicóloga también se refirió al cuarto intacto que los padres de Fernando mantienen a más de cinco años del crimen:
“No es algo bueno o malo en sí. Es su manera de sostener la presencia simbólica de su hijo mientras siguen atravesando un duelo que aún no pudieron cerrar, porque el caso nunca dejó de estar en el centro mediático y judicial”, explicó.

“Hoy hay más consultas y más familias preocupadas”
Brítez aseguró que el caso Báez Sosa y la serie dieron lugar a nuevas reflexiones en la sociedad. Incluso, reveló que creció la cantidad de familias que piden acompañamiento psicológico ante conductas violentas de sus hijos:
“A veces los jóvenes no consultan por violencia, pero cuando construyen el vínculo terapéutico empiezan a contar lo que viven o hacen. Lo importante es que ya se está empezando a cuestionar”.
En ese sentido, destacó que romper esos círculos requiere intervención profesional, límites claros y nuevas formas de relacionarse:
“Es fundamental aprender a vincularnos sin lastimar, sin humillar y sin ejercer poder sobre otros”, concluyó.



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