Las principales asociaciones de productores yerbateros salieron al cruce de las declaraciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien afirmó que “en diez años la industria de la yerba va a ser una cosa irreconocible”. En una respuesta pública, las entidades sostuvieron que la discusión no puede limitarse a indicadores económicos y advirtieron sobre el impacto que la desregulación genera en las familias productoras.
El documento lleva las firmas de Hugo Sand, titular de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones; Jorge Skripczuk, presidente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero; Antonio Franza, de la Asociación de Yerbateros del Alto Uruguay; Julio Alfredo Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte; y Salvador María Torres, presidente de la Cooperativa Río Paraná Limitada.
Las organizaciones señalaron que la cadena yerbatera reúne a productores, trabajadores rurales, contratistas, cooperativas, secaderos, molinos, distribuidores y comercializadores, por lo que rechazaron cualquier análisis que presente al sector como un bloque homogéneo. Según plantearon, cada eslabón enfrenta realidades económicas diferentes y ocupa posiciones distintas dentro del mercado.
Defendieron el rol del INYM en el equilibrio de la cadena productiva
En otro tramo de la respuesta, los productores rechazaron la afirmación de que el Instituto Nacional de la Yerba Mate transformó una industria competitiva en un monopolio. “El INYM nunca reemplazó al mercado, nunca compró una hoja de yerba, nunca industrializó un kilo de yerba y nunca vendió un paquete”, remarcaron.
Asimismo, sostuvieron que el organismo cumplía la función de establecer reglas mínimas dentro de una actividad donde miles de productores negocian frente a un número reducido de compradores. En ese sentido, afirmaron que la regulación buscaba equilibrar una relación marcada por fuertes diferencias económicas y comerciales.
«El aumento de exportaciones no puede costar la desaparición de las chacras»
Las entidades también cuestionaron los argumentos oficiales sobre la reducción de precios. Según expresaron, la caída que efectivamente se registró fue la del valor de la hoja verde que reciben los productores, mientras que no observan una disminución equivalente en el precio final que pagan los consumidores.
“Si el productor recibe mucho menos por su producción y el consumidor no observa una reducción equivalente en góndola, corresponde preguntarse quiénes se apropiaron de esa diferencia”, sostuvieron. Además, indicaron que la discusión debe incluir el rol de los sectores más concentrados de la cadena comercial.

Los representantes del sector señalaron que la actividad yerbatera constituye una economía regional construida durante generaciones por pequeños y medianos productores. Por ello, advirtieron que el crecimiento de las exportaciones no puede desarrollarse a costa de la desaparición de chacras, cooperativas y trabajadores rurales.
Un debate sobre el futuro de Misiones
En el tramo final del documento, las asociaciones plantearon interrogantes sobre el escenario que podría configurarse en los próximos años si continúa el actual esquema de funcionamiento. “La verdadera discusión es quiénes participarán de ese crecimiento y quiénes quedarán excluidos del sistema, porque exportar más no puede significar producir menos productores”, expresaron.
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Las entidades recordaron además que la cuestión se encuentra bajo análisis judicial y remarcaron que el debate excede los volúmenes de producción o exportación. Para los firmantes, el desafío consiste en construir una actividad más competitiva sin perder la base social, cultural y productiva que dio origen a la yerba mate y sostiene a miles de familias en Misiones y Corrientes.



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