En el marco de su exposición ante el Congreso de la Nación, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, abordó la situación de la yerba mate, uno de los sectores productivos clave del nordeste argentino, en medio de cuestionamientos por la caída de precios en origen y las pérdidas denunciadas por productores.
El eje del debate giró en torno al precio de la hoja verde, el rol del Estado y la ausencia de políticas de intervención frente a un escenario que, según el propio sector, combina costos elevados y valores de mercado deprimidos.
Precio en origen: sin definición oficial y defensa del “libre mercado”
Uno de los puntos centrales planteados al Ejecutivo fue el valor actual de la materia prima. Mientras productores señalan que la hoja verde se paga entre $180 y $240 por kilo, muy por debajo de los costos estimados en $511/kg, el Gobierno evitó brindar un número oficial actualizado.
En su respuesta, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca —citada por Adorni— optó por remarcar que el sector atraviesa un proceso de “sinceramiento y recuperación”, sin precisar el precio promedio en origen relevado en 2025–2026.
El argumento oficial se apoyó en dos indicadores: por un lado, una supuesta recuperación del consumo interno, que en 2025 alcanzó las 266.834 toneladas, un 3,11% más que en 2024; por otro, la idea de que la desregulación impulsada por el DNU 70/23 permitió movilizar stocks acumulados y dinamizar el mercado.
En este esquema, el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate quedó limitado a funciones de promoción, investigación y control de calidad, sin facultades para fijar precios mínimos, consolidando así un modelo basado en la libertad de mercado.

Pérdidas millonarias y ausencia de intervención directa
Otro de los cuestionamientos giró en torno a las pérdidas del sector. Con una cosecha cercana a los 890 millones de kilos, se estiman pérdidas por $276.000 millones, mientras crece la deuda de los molinos, según datos del Banco Central de la República Argentina.
Frente a este escenario, el Gobierno no anunció programas específicos de asistencia directa ni medidas regulatorias para contener la crisis. En cambio, sostuvo que el sector atraviesa “los mejores indicadores comerciales de su historia reciente”.
El énfasis oficial estuvo puesto en el récord de exportaciones, que en 2025 alcanzaron las 60.085 toneladas, con un crecimiento interanual del 31,4%, posicionando a Argentina como principal exportador mundial de yerba mate.
Además, se destacó el incremento del 14,9% en el ingreso de divisas, en el marco de una estrategia que prioriza la competitividad global por sobre la intervención estatal.
Como herramienta de acompañamiento, el Ejecutivo mencionó líneas de crédito como la del Banco de la Nación Argentina, orientadas a la inversión en maquinaria agrícola, aunque sin medidas específicas destinadas a compensar la caída de ingresos en origen.
Productores medianos: competitividad vs. riesgo de desaparición
En relación a los productores de escala media —especialmente aquellos con explotaciones de entre 30 y 40 hectáreas—, el Gobierno volvió a insistir en que la sostenibilidad dependerá del dinamismo del mercado.
Según la respuesta oficial, el crecimiento de las exportaciones y la leve recuperación del consumo interno generan una demanda creciente de materia prima, lo que permitiría a cooperativas y productores integrarse a mercados estratégicos como China.
En este punto, se defendió nuevamente la desregulación, señalando que eliminó restricciones a la plantación y habilitó una expansión acorde a la demanda real, complementada con acceso al crédito y programas como el Intercosecha, abonado en febrero de 2026.
Sin embargo, el Ejecutivo no detalló políticas específicas destinadas a evitar la desaparición de productores medianos, uno de los principales temores del sector frente a la actual estructura de costos.

Un modelo en disputa: entre la eficiencia y la crisis en origen
Las respuestas de Manuel Adorni dejaron en evidencia un cambio de paradigma en la política yerbatera: el abandono de herramientas de regulación de precios y la apuesta por un esquema de mercado abierto.
Mientras el Gobierno exhibe datos positivos en términos de exportaciones y consumo, productores y referentes del sector advierten sobre una crisis en origen, marcada por precios que no cubren costos y un escenario de creciente concentración.
La falta de precisiones sobre el precio oficial de la hoja verde y la ausencia de medidas de contención directa profundizan el debate sobre el rol del Estado en una economía regional que, históricamente, dependió de mecanismos de regulación para equilibrar la cadena productiva.
Adorni en el Congreso: qué pasa con la obra pública en Misiones y al acuerdo con la Unión Europeahttps://t.co/fkZ7R7vf2x pic.twitter.com/kV1JPOuY8g
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