Los efectos de los potentes terremotos que sacudieron a Venezuela continúan agravándose. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó este jueves que la cantidad de fallecidos ascendió a 188 personas, mientras que el número de heridos alcanzó los 1.520.
Según informó el titular del Parlamento venezolano, además se registran 157 personas desaparecidas y al menos 200 atrapadas bajo los escombros, como consecuencia de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que impactaron al país.
Rodríguez señaló que los equipos de emergencia mantienen una intensa búsqueda en las zonas más afectadas, con el objetivo de localizar sobrevivientes entre las estructuras colapsadas.
"Estamos en una carrera denodada contra el tiempo para rescatarlos vivos", expresó el dirigente oficialista al referirse a las tareas de salvamento que se desarrollan en distintos puntos del territorio venezolano.
La tragedia también dejó un importante saldo de afectados desde el punto de vista social. De acuerdo con los datos oficiales, unas 2.927 familias resultaron damnificadas por el desastre natural.

En cuanto a los daños materiales, las autoridades reportaron que al menos 250 edificios sufrieron daños severos o quedaron completamente destruidos por la fuerza de los movimientos telúricos.
La región más golpeada es el estado de La Guaira, especialmente en las localidades de Caraballeda y Playa Grande, donde se concentra gran parte de las pérdidas humanas y materiales.
La situación sanitaria también genera preocupación. Ocho hospitales resultaron afectados por los terremotos y algunos de ellos debieron ser evacuados de manera urgente para garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores.
Los pacientes fueron trasladados a otros centros de salud, donde continúan recibiendo atención médica, hidratación e insumos esenciales para enfrentar la emergencia.
Los daños también alcanzaron al sector comercial. Al menos 20 centros comerciales registraron deterioros estructurales de diversa consideración tras los movimientos sísmicos.
A ello se suma la afectación de 46 obras de infraestructura pública, lo que complica las tareas de asistencia y recuperación en varias zonas del país.
Frente a la magnitud de la crisis, Rodríguez anunció la habilitación de una línea telefónica adicional vinculada al sistema estatal VENApp, destinada a centralizar los reportes de personas desaparecidas.
El funcionario pidió a los familiares que aún no lograron establecer contacto con sus seres queridos que formalicen la denuncia cuanto antes para agilizar las tareas de búsqueda.
Mientras tanto, miles de venezolanos atravesaron una noche marcada por la incertidumbre y el temor a nuevas réplicas.
En Caracas, numerosas familias permanecieron en las calles, donde improvisaron refugios temporales o pasaron la madrugada dentro de sus vehículos por miedo a posibles derrumbes.
Los hospitales de la capital trabajaron al límite de su capacidad para asistir a la gran cantidad de heridos que dejó la catástrofe.
La emergencia generó además una importante movilización de la sociedad civil. Diversas organizaciones comunitarias, fundaciones y entidades empresariales pusieron en marcha campañas de recolección de alimentos, agua potable, medicamentos y otros insumos para los damnificados.
La comunidad internacional también comenzó a responder ante la magnitud del desastre.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, mantuvo una conversación con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para expresar el apoyo español y coordinar el envío de ayuda humanitaria.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su administración está preparada para colaborar con las tareas de asistencia y recuperación.
A través de una publicación en la red social Truth Social, Trump sostuvo que los terremotos registrados en Venezuela provocaron una devastación de enorme escala y manifestó su solidaridad con la población afectada.
En la misma línea, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció el envío de equipos especializados en búsqueda y rescate, asistencia médica y ayuda humanitaria.
La propuesta de Washington se sumó a la de más de una decena de países de América Latina, Europa y Asia, que ofrecieron recursos y cooperación para enfrentar la emergencia.
Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades venezolanas mantienen el estado de alerta y concentran sus esfuerzos en localizar sobrevivientes, asistir a los damnificados y comenzar la reconstrucción de las zonas más afectadas por una de las peores tragedias naturales de los últimos años en el país.
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