En diálogo con Radio Up, Antonio “Yiyo” Acosta, secretario general de la UTHGRA, ofreció un diagnóstico amplio sobre la actualidad del sector hotelero, gastronómico y de salas de juego en Misiones, marcado por una serie de transformaciones estructurales que impactan de lleno en el empleo, la actividad económica y el comportamiento del turismo regional.
Lejos de un análisis coyuntural, el dirigente sindical reconstruyó una secuencia que comienza a evidenciarse con fuerza a partir de 2024, cuando en el corredor del río Uruguay —que incluye localidades como Bernardo de Irigoyen, El Soberbio, San Pedro, Aristóbulo del Valle, Concepción de la Sierra, San Javier y Apóstoles— se produjo una merma significativa en el arribo de turistas provenientes de Brasil, un flujo clave para el sostenimiento de los casinos y la actividad gastronómica asociada.
“Los fines de semana eran el motor del movimiento. Venía mucha gente del Brasil y eso sostenía el trabajo de nuestros afiliados”, explicó Acosta, al tiempo que detalló que dentro de ese circuito se desempeñan cocineros, mozos, cocteleros y ayudantes de cocina, entre otros perfiles.

El recurso de la reducción horaria para sostener el empleo
Ante la caída abrupta de la demanda, los trabajadores comenzaron a alertar sobre la falta de actividad y el riesgo de despidos. En ese contexto, emergió una estrategia de contención: la reducción horaria. “Muchos estaban dispuestos a trabajar menos horas con tal de no perder el empleo”, señaló el titular de la UTHGRA.
Así, se implementaron acuerdos flexibles entre empleadores y empleados, que implicaron recortes de dos, tres o hasta cuatro horas diarias. El sindicato acompañó estos entendimientos sin judicializarlos, priorizando la preservación de los puestos laborales en un contexto adverso.
Con el correr de los meses, algunas plazas lograron cierta recuperación, aunque no homogénea. En casos puntuales, como el de Concepción de la Sierra, la actividad directamente dejó de existir tras el cierre de un casino. En otras localidades, si bien las salas continúan operativas, lo hacen con niveles de actividad inferiores a los históricos, condicionadas además por la variación cambiaria entre el real, el peso argentino y el guaraní, un factor que incide directamente en la competitividad del destino.
Hotelería: entre cierres, reaperturas y baja ocupación
Durante 2025, el impacto se trasladó con mayor intensidad al sector hotelero, especialmente en ciudades como Posadas y Eldorado. Acosta confirmó el cierre temporal de varios establecimientos, algunos de los cuales reabrieron bajo nuevas administraciones, evidenciando una reconfiguración empresarial.
Sin embargo, más allá de los cambios de propietarios, el problema de fondo persiste: la baja ocupación. “Hoteles importantes del centro pidieron reducción horaria para su personal. Trabajaban ocho horas, pero cobraban seis”, explicó, en referencia a acuerdos internos que se extendieron por períodos de 60 y 90 días.
Estas medidas lograron revertirse parcialmente durante la temporada alta de invierno y el cierre de año, aunque el inicio del nuevo ciclo volvió a mostrar signos de desaceleración. “Hoy aparecen nuevamente pedidos de reducción porque no hay pasajeros”, advirtió.
Uno de los cambios más notorios es la caída en las reservas anticipadas. El turista actual, según Acosta, adopta un comportamiento más espontáneo y menos previsible, lo que dificulta la planificación del sector.
Alojamientos informales: una competencia que redefine el mercado
Un capítulo central del análisis gira en torno al crecimiento de los alojamientos informales, conocidos como “departamentos NN”, que se alquilan por día sin regulación ni controles. Para el dirigente sindical, este fenómeno constituye una de las principales distorsiones del mercado.
“Los hoteles cumplen con todas las exigencias: pagan impuestos, tienen personal registrado, cumplen normas de seguridad e higiene. En cambio, estos alojamientos no tienen ningún tipo de control”, remarcó.
La expansión de esta modalidad —que incluye propietarios particulares, inversores y plataformas digitales— genera una competencia desigual, especialmente en contextos donde el turista prioriza el precio por sobre otros factores. “No se puede competir con alguien que fija tarifas sin cargas ni obligaciones”, sostuvo.
Además, Acosta alertó sobre los riesgos que implica esta falta de regulación: ausencia de protocolos de seguridad, deficiencias en higiene, inexistencia de controles ante eventuales incidentes y una nula trazabilidad del servicio.
Gastronomía: menor consumo y migración de la actividad
El sector gastronómico también refleja cambios profundos. La caída del consumo en restaurantes, bares y locales de comida rápida responde a una modificación en los hábitos de la población. “La gente cuida más el dinero y reduce gastos en ocio”, sintetizó.
En paralelo, se observa una redistribución geográfica de los emprendimientos. Zonas tradicionales del centro pierden protagonismo frente a barrios con alta densidad poblacional como Itaembé Guazú, Villa Cabello y otras áreas periféricas. Esta migración está vinculada, en gran medida, al costo de los alquileres comerciales.
El fenómeno tiene antecedentes en la pandemia, cuando el cierre de locales y la expansión del delivery obligaron a reconfigurar la lógica del negocio gastronómico. Hoy, esa tendencia se consolida en un esquema más descentralizado.

Franquicias, empleo joven y segmentación laboral
La llegada de franquicias nacionales al centro de Posadas introduce otra variable. Si bien generan empleo, especialmente entre jóvenes, Acosta aclaró que muchas de estas cadenas no están bajo el convenio de UTHGRA, sino que responden a otros encuadres sindicales.
Esto genera una segmentación dentro del mercado laboral gastronómico, donde conviven trabajadores bajo distintos regímenes, con condiciones heterogéneas.
Turismo: potencial, eventos y desafíos estructurales
En cuanto al turismo, el dirigente reconoció que las últimas temporadas no alcanzaron los niveles esperados. Eventos puntuales —como competencias deportivas o encuentros culturales— logran dinamizar la actividad de forma temporal, pero no sostienen un flujo constante.
Las vacaciones de invierno aparecen como una oportunidad, aunque sin el respaldo de reservas firmes. En este contexto, Acosta valoró el posicionamiento de Posadas como destino emergente dentro del norte argentino.
“Es una ciudad limpia, ordenada, con infraestructura y una costanera que es un atractivo fuerte. Antes era solo de paso, hoy puede ser un lugar de estadía”, afirmó, destacando también el rol del municipio en la mejora del espacio urbano.
Capacitación y empleo: una tensión latente
Un dato relevante es la disponibilidad de mano de obra calificada. A través de programas de formación impulsados por el gremio, se han capacitado trabajadores en distintas áreas de la gastronomía y la hotelería.
Sin embargo, esta fortaleza contrasta con la falta de oportunidades laborales. “Tenemos gente preparada, pero no hay suficiente trabajo”, resumió Acosta, describiendo una tensión que atraviesa al sector.

Un escenario en redefinición
El panorama que surge del análisis es el de un sector en plena transformación, atravesado por cambios en el turismo internacional, nuevas formas de alojamiento, modificaciones en el consumo y desafíos estructurales en materia de empleo.
En este contexto, la articulación entre Estado, empresarios y trabajadores aparece como un eje clave para sostener la actividad y acompañar su adaptación a las nuevas dinámicas del mercado.
“Todos queremos trabajar y tener calidad de vida. Hoy el desafío es encontrar ese equilibrio en un escenario que cambia constantemente”, concluyó el titular de UTHGRA, dejando planteado un interrogante abierto sobre el futuro del sector en Misiones.
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