Ricardo Báez se prepara para disputar sus terceros Juegos Suramericanos y afrontar una competencia que podría marcar un punto de inflexión en su carrera. El luchador posadeño, integrante de la selección argentina de lucha, competirá este sábado 19 en Rosario, donde buscará cerrar de la mejor manera una temporada de intensa preparación internacional.
Después de recorrer Brasil, Estados Unidos, España, Hungría e Italia como parte de su puesta a punto, el misionero llega a la cita sudamericana con una certeza: será una experiencia especial, no solo por competir como local junto al equipo argentino, sino porque podría tratarse de una de sus últimas grandes competencias como atleta.

Terceros Juegos Suramericanos y una competencia especial
Para Ricardo Báez, estos Juegos Suramericanos tendrán un condimento diferente. Será la tercera participación del luchador misionero en esta competencia, aunque su experiencia internacional es todavía mayor. “Sobre los Juegos ya son como mis terceros Juegos Suramericanos. En total, en Juegos ya es mi sexto, pues he participado también en torneos panamericanos”, explicó durante la entrevista con Arriba la Radio, por Radio Up.
A pesar de la experiencia acumulada, Báez reconoce que mantiene la misma ilusión que tuvo en su primera participación. “Es una experiencia muy linda. Ahora lo voy a afrontar de la misma manera que fue la primera vez, así, con el mismo entusiasmo y con mucha actitud”, aseguró.
La competencia para el luchador argentino comenzará este sábado 19. El cronograma se extenderá durante tres jornadas, aunque Báez tendrá su participación en el primer día. “La competencia es el sábado, domingo y lunes. A mí me toca el primer día de competencia, así que voy a estar compitiendo el sábado 19”, detalló.
El equipo argentino viajará desde Buenos Aires hacia Rosario para completar los últimos trabajos antes del debut.
Una preparación internacional para llegar al máximo nivel
La temporada de Báez incluyó una exigente planificación que lo llevó por distintos países y escenarios de entrenamiento. Brasil, Estados Unidos y varias ciudades europeas fueron parte de un proceso pensado para llegar de la mejor manera a los Juegos. “Esta temporada tuve una gran preparación. Estuve por Brasil, Estados Unidos, estuve por países de Europa, España, Hungría, Italia. Todos esos países fueron parte de mi planificación que tuvimos todo este año”, contó.
Ahora, el tramo final se desarrolla en el CENARD, donde el misionero realiza los últimos entrenamientos antes de trasladarse a Rosario. “La puesta a punto la estamos haciendo ahora en el CENARD. Ya ahora en un ratito voy a estar subiendo para allá y ya va a ser el último entrenamiento que vamos a tener acá en Buenos Aires”, señaló.
Uno de los objetivos del recorrido internacional fue incorporar herramientas y, sobre todo, perfeccionar aspectos de un estilo de lucha que Báez considera consolidado. “Me ha tocado estar en Estados Unidos, donde los tratamientos son muy específicos, y fui corrigiendo algunos detalles de mi estilo de lucha”, explicó.
Sin embargo, aclaró que su estrategia no pasa por cambiar completamente su manera de combatir. “La verdad que no he incorporado tampoco mucho porque ya lo que yo tengo trato de pulirlo y seguir trabajando sobre mi sistema de combate”, sostuvo.
Y allí aparece una de sus principales fortalezas: la preparación física. “Trabajo mucho la parte física, que ese es básicamente mi fuerte. El poder estar durante un combate con alta intensidad, eso es básicamente mi estilo de lucha y es lo que marca también un poco la diferencia a la hora de competir”, afirmó.
Cuatro horas de entrenamiento y una rutina de alta exigencia
La preparación de un atleta de alto rendimiento requiere una rutina que va mucho más allá de la competencia. En el caso de Báez, los entrenamientos pueden alcanzar aproximadamente las cuatro horas diarias. “La rutina diaria tiene cuatro horas aproximadamente, que son las horas que nosotros entrenamos”, explicó.
El trabajo combina preparación física y entrenamiento específico de lucha, con sesiones que pueden durar entre una hora y media y dos horas. “Los entrenamientos físicos son de una hora y media, dos horas, y después el entrenamiento específico de lucha son también de lo mismo, una hora y media a dos horas”, detalló.
La semana habitual contempla seis jornadas de entrenamiento y tres días con doble turno. “Básicamente tres veces a la semana hacemos doble turno. Nosotros trabajamos seis veces en la semana, hasta los sábados”, contó.
La estructura incluye doble jornada los lunes, miércoles y viernes. “El lunes, miércoles y viernes hacemos doble turno: entrenamiento físico por la mañana y entrenamiento específico de lucha por la tarde”, explicó.
Los martes, en tanto, se concentra en la lucha, mientras que los sábados se alternan los trabajos. “Después los martes hacemos por la mañana trabajo de lucha y los sábados metemos trabajo físico o trabajo específico de lucha. Esa es la rutina semanal cuando las cargas son medianamente altas”, agregó.

Venezuela, el rival que más respeto genera
A la hora de hablar de los rivales que tendrá en Rosario, Báez no dudó en señalar a Venezuela como uno de los principales obstáculos. “El rival más difícil es Venezuela”, afirmó.
Pero también mencionó a un compañero de la selección que cambió de categoría y que podría representar otro desafío importante. “También tengo un compañero en la selección, que es de nacionalidad colombiana, que también se pasó de categoría, porque antes era una categoría inferior, y son rivales que son buenos, son rivales que se les tiene mucho respeto”, explicó.
La experiencia acumulada le permite llegar con conocimiento de buena parte de los competidores. “A mis rivales yo ya los conozco. La mayoría hemos compartido un montón de eventos internacionales juntos, así que ya los conozco”, había señalado al comienzo de la entrevista.

Las lesiones, otra batalla que el luchador aprendió a superar
La carrera de Báez también estuvo atravesada por lesiones importantes, entre ellas una fractura de costilla y una cirugía de columna. Sin embargo, el luchador asegura que llega físicamente preparado a esta competencia. “Físicamente estoy bastante bien. He pasado por varias cirugías en mi haber, en toda mi trayectoria deportiva. Siempre lo he superado de la mejor manera”, contó.
Reconoció que algunas lesiones dejan consecuencias y que debe adaptar determinados ejercicios para evitar sobrecargas. “A veces quedan poquitas secuelas y a veces tengo dolores, como todo deportista”, explicó.
En particular, su lesión de espalda lo llevó a modificar parte del trabajo de gimnasio. “Sobre todo lo de la lesión de la espalda trato de adaptarme mucho a los entrenamientos en el gimnasio. Hay ejercicios que por ahí no los trabajo tanto porque después tengo sobrecargas, entonces trato de evitarlos”, relató.
Pese a todo, su evaluación es positiva. “Para estos Juegos Suramericanos físicamente llego muy bien”, aseguró.

¿El último Suramericano? Báez empieza a pensar en la despedida
Uno de los momentos más importantes de la entrevista llegó cuando habló sobre la posibilidad de que Rosario sea su última participación en los Juegos Suramericanos. Báez fue contundente al referirse a esa posibilidad.
“Yo creo que casi 100%. Yo ya siento que la etapa competitiva ya está llegando a su fin”, reveló.
El luchador reconoció que aceptar el final de una carrera deportiva no siempre es sencillo, aunque aseguró que viene procesando ese momento. “Una vez por ahí uno no lo quiere asimilar, pero yo la verdad que lo estoy asimilando bastante bien. Lo he hablado con un montón de gente”, contó.
Y existe además una razón personal que atraviesa profundamente esta decisión: en noviembre será padre. “Yo ya para noviembre voy a ser papá. Así que ya creo que ya voy a estar entrando en otra etapa también”, expresó.
Por eso, no descartó que su retiro de la competencia llegue muy pronto. “Seguramente es muy probable que este año o el año que viene ya no esté compitiendo más”, sostuvo.
Sin embargo, Báez dejó en claro que alejarse de la competencia no significa alejarse del deporte. “Voy a estar siempre del lado del deporte, pero desde otro lado”, afirmó.

El futuro después de la lucha: ayudar al equipo y explorar nuevas oportunidades
Todavía no tiene completamente definido cuál será su próximo rol dentro del deporte. La posibilidad de convertirse en entrenador aparece como una alternativa, aunque Báez prefiere no apresurarse. “No sé bien si quiero estar en el rol de entrenador”, reconoció.
Su idea inicial pasa por continuar vinculado al entrenamiento, aunque reduciendo la intensidad que mantuvo durante tantos años. “Por el momento voy a seguir entrenando, quizás un poco menos de lo que vengo entrenando en todos estos años, ayudando al equipo y viendo qué oportunidades tengo”, explicó.
Tampoco aparece en el horizonte otro gran objetivo deportivo después de Rosario. “Después de estos Juegos Suramericanos ya otro objetivo como deportista no lo tengo”, admitió.
Y volvió a vincular esa decisión con la nueva etapa personal que comenzará en noviembre. “En noviembre voy a ser papá, ya voy a estar entrando en otra etapa, tengo que estar pendiente de otras cosas ya”, sostuvo.
Por eso, todo indica que Rosario puede convertirse en uno de los últimos capítulos de una extensa trayectoria internacional.

Un mensaje para los jóvenes: “El deporte te prepara también para la vida”
Más allá de sus resultados y de los escenarios internacionales que recorrió, Báez también destacó el impacto que tuvo el deporte en su formación personal. “Creo que el deporte es una de las cosas más lindas que podemos tener”, afirmó.
Su propia historia comenzó de manera espontánea, jugando al fútbol en su barrio y combinándolo con distintas disciplinas. “A mí me ha pasado que de chico, en el barrio, yo jugaba al fútbol en la esquina con mis amigos del barrio. De ahí me iba todo sucio, me subía arriba de un tatami, hacía judo, hacía lucha y así comenzó mi vida dentro del deporte”, recordó.
Por eso, recomienda que los chicos tengan contacto con alguna disciplina deportiva desde pequeños. “Yo a todos los chicos o a los padres que veo que están empezando a tener un hijo que ya va llegando a una cierta edad, les digo: ‘¿Por qué no lo vas a anotar?’”, contó.
Para Báez, el deporte trasciende ampliamente el resultado de una competencia. “Creo que es una de las cosas más lindas que le puede pasar a los chicos, porque el deporte te transmite un montón de cosas, entre valores, te prepara también para la vida”, destacó.
Y enumeró algunos de los aprendizajes que considera fundamentales. “El tema de la superación, el esfuerzo, la voluntad, son todos valores y virtudes que el deporte mismo te va generando inconscientemente”, señaló.

Rosario, entre la competencia y una posible despedida
Este sábado 19, Ricardo Báez volverá a ponerse el equipo de competencia para representar a la Argentina en los Juegos Suramericanos.
Será una jornada especial para el luchador posadeño. Por un lado, tendrá la posibilidad de competir nuevamente en un escenario internacional después de una temporada de preparación intensa. Por otro, Rosario podría convertirse en el escenario de una despedida que todavía no tiene fecha definitiva, pero que Báez ya empieza a asumir. “Yo ya siento que la etapa competitiva ya está llegando a su fin”, expresó.
Con el tatami todavía por delante, el luchador misionero afrontará esta competencia con la misma energía que la primera vez, pero con una mirada diferente sobre lo que viene después. “Voy a estar siempre del lado del deporte, pero desde otro lado”, aseguró.
Y mientras se prepara para uno de sus últimos grandes desafíos como atleta, Báez también espera con ilusión el comienzo de una nueva etapa: en noviembre será padre.



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