En una entrevista concedida vía comunicación telefónica al programa Divina Comedia, emitido por Radio Up, Gregorio Werchow, secretario de Turismo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), brindó un análisis detallado sobre el comportamiento turístico durante la temporada de invierno 2025.
“El desdoblamiento vacacional fue una excelente decisión. Permitió organizar mejor las actividades y extender el flujo turístico durante cuatro semanas, beneficiando a los distintos destinos del país”, afirmó Werchow en el comienzo del diálogo.

Durante el receso invernal, más de 4,3 millones de personas se movilizaron por el país, con un promedio de 3,9 noches de pernoctación y un gasto estimado en 90 mil pesos por día por persona, lo que arroja un impacto económico total de 1,5 billones de pesos, equivalentes a 1.200 millones de dólares en moneda constante.
“Ese número no es menor, teniendo en cuenta el contexto económico actual y dos factores exógenos que nos jugaron en contra: el clima y el tipo de cambio”, detalló Werchow.
En ese sentido, explicó que el invierno fue especialmente frío y lluvioso, lo que desincentivó los traslados turísticos durante las primeras semanas del receso. “Recién en la segunda quincena mejoró el clima y con ello, la movilidad”, señaló.
El segundo gran factor fue el tipo de cambio, que según el dirigente, incentivó el turismo emisivo hacia el exterior y redujo el ingreso de turistas extranjeros. “Cuando vemos que el 67% de las ventas durante el Hot Sale de junio fueron para destinos fuera del país, ya sabíamos que julio iba a ser tranquilo”, explicó.
Turismo de invierno: cayó 10%, pero el gasto se sostuvo
Comparado con el mismo período de 2024, la temporada invernal de este año registró una caída del 10,9% en la cantidad de turistas. En relación a 2023, la baja supera el 20%. Sin embargo, Werchow considera que el resultado fue mejor de lo esperado, y destacó que el nivel de gasto se mantuvo, incluso con un aumento del 4% en valores constantes respecto al año pasado.
“El turista argentino eligió moverse aunque sea un día menos, pero con un gasto sostenido”, subrayó. “Eso habla del deseo de viajar, de descansar, de vivir experiencias aunque sea de forma más breve”.
Werchow también hizo referencia a un fenómeno que se profundiza año tras año: el crecimiento del turismo sin reservas previas y el uso de alojamientos alternativos.

“Hoy solo el 22% de los turistas se aloja en hoteles categorizados. El resto opta por departamentos temporarios, casas de familia, glamping o campings. Es un cambio cultural muy fuerte”, indicó.
También destacó que el turista actual realiza más viajes al año, pero más cortos, y que esta tendencia favorece a los fines de semana largos como herramienta clave para dinamizar las economías regionales.
“Desde CAME somos defensores del calendario de feriados como estaba previsto originalmente. Este año se convirtieron varios en días no laborables y eso perjudicó al turismo interno”, sostuvo Werchow, quien considera que mantener los feriados largos debe ser una política de Estado.
“Son fundamentales para redistribuir el ingreso, para sostener a las pequeñas y medianas empresas del sector y para que el interior profundo reciba visitantes en distintos momentos del año”, afirmó.

A pesar de un contexto desafiante, el turismo argentino logró sostener una temporada invernal activa, con un flujo de turistas menor pero con gasto sostenido. CAME insiste en la necesidad de proteger los fines de semana largos y trabajar en políticas que fomenten el turismo interno, clave para el desarrollo económico de las regiones.
“Aunque fue una temporada con menos turistas, el impacto económico fue importante. Hay que cuidar el turismo nacional”, concluyó Werchow.



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