Donald Trump y Vladimir Putin se encuentran este viernes en la base militar Elmendorf-Richardson, Alaska, en un intento por definir el rumbo del conflicto entre Rusia y Ucrania. El diálogo, mantenido en secreto hasta horas antes, ha generado escepticismo en Kyiv y entre los líderes europeos, quienes temen concesiones unilaterales.
El presidente ruso llega a la cumbre con una demanda clara el reconocimiento de la soberanía de Moscú sobre Donetsk, Luhansk, Kherson, Zaporizhzhia y Crimea. "No habrá paz sin garantías territoriales", advirtió un alto funcionario del Kremlin horas antes del encuentro. Sin embargo, Ucrania y Occidente han reiterado que no aceptarán pérdidas de territorio.

Trump, por su parte, se presenta como mediador y asegura que evaluará en minutos si las negociaciones tienen futuro. "O hay avances reales o esto terminará rápido", declaró el exmandatario estadounidense, quien calcula un 75% de probabilidades de lograr una tregua provisional. Su equipo ya baraja una segunda reunión con Volodímir Zelensky.
La delegación rusa incluye a ministros clave y asesores militares, señal de que Putin busca no solo un alto al fuego, sino también el fin de las sanciones económicas que ahogan a su país. Desde 2022, el conflicto ha dejado miles de víctimas y reconfigurado las alianzas globales.

Mientras tanto, en Bruselas y otras capitales europeas crece la preocupación por un posible acuerdo que debilite a Ucrania. "Ninguna paz puede construirse sobre la violación del derecho internacional", afirmó una fuente diplomática de la UE bajo condición de anonimato.
Trump y Putin: una reunión clave para definir las relaciones entre occidente y oriente
El resultado de esta cumbre podría acelerar el fin de la guerra o profundizar la división entre Occidente y Moscú. Con tropas rusas aún en suelo ucraniano, la presión sobre Zelensky para rechazar condiciones adversas se intensifica.
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Alaska, lejos de los reflectores mediáticos, se convierte así en el escenario de un pulso que podría redefinir el equilibrio de poder en el siglo XXI. Todo, mientras el reloj de la guerra sigue corriendo.



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