“Necesitamos hablar mucho más de lo que se habla”, expresó Florencia Goncalves en diálogo con Radio Up, centrándose en una de las problemáticas más invisibilizadas del ámbito rural: el trabajo infantil en el agro misionero. Aunque se trata de una práctica prohibida y condenada a nivel legal, la realidad muestra que sigue ocurriendo de manera sistemática y naturalizada.
Uno de los aspectos más graves es la ausencia de estadísticas oficiales. “Cuesta mucho encontrar datos de trabajo infantil. Mucho, mucho”, reconoció Goncalves. Y añadió: “Probablemente en el ámbito rural mucho más, porque hablamos de un sector más invisibilizado que el trabajo infantil urbano”.
Un reciente relevamiento realizado en Aristóbulo del Valle, entre octubre y noviembre de 2024, arrojó cifras alarmantes. “8 de cada 10 niños entre 11 y 17 años trabajan, dentro o fuera de su casa, remunerados o no”, detalló Goncalves. El estudio, desarrollado por la organización Desarrollo y Autogestión en coordinación con el Ministerio de Educación de Misiones y COPRETI, incluyó cinco escuelas —dos rurales, dos urbanas y una de comunidad mbya— y alcanzó a 545 estudiantes. Sin embargo, no contempla a los niños que no están escolarizados, lo que hace suponer un escenario aún más preocupante.
“Son niños que reconocen que han trabajado. Y probablemente haya muchos que no lo reconozcan o que ni siquiera fueron relevados. Entonces realmente es un dato alarmante”, advirtió la columinsta.
Una delgada línea entre cultura y vulneración

La columnista puso especial énfasis en la necesidad de no caer en el juicio fácil hacia las familias. “La chacra misionera tiene muy difuso el límite entre lo productivo y lo doméstico. Tener una mirada que no juzgue a la familia es necesaria, porque siempre caemos en el lugar de decir ‘¿por qué hacen trabajar a los niños?’”.
Sin embargo, aclaró: “Ningún padre quisiera hacer trabajar a su niño. Pero cuando ves que tiene que trabajar una familia completa para que algo sea rentable, ahí hay un problema”. En este contexto, señaló que muchas veces se celebra la participación infantil en actividades productivas: “Se dice ‘está aprendiendo’, ‘qué bueno que lo lleven desde temprana edad’. Es muy delgada esa línea”.
Además, el enfoque de género agrava la situación. “Los varones trabajan en la parte agrícola, por lo cual probablemente reciban una remuneración. Las mujeres realizan tareas de limpieza y cuidado, no remuneradas. Ahí eso es peor”, subrayó.
Estructuras que no funcionan

Goncalves recordó que existen estructuras estatales desde hace más de dos décadas. La Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil, creada en 2002, cuenta con 41 comisiones municipales distribuidas por la provincia. “Tienen una persona encargada del tema en cada municipio. Hoy no sabemos qué está activo y qué no”, lamentó. “Son entidades que deberían velar por el cumplimiento de esas normativas que impiden que se desarrollen estas situaciones”.
También mencionó intentos de cooperación con el sector privado, como en el caso del tabaco. “Se generó una mesa de trabajo donde incluso se sumó al sector privado, se hicieron inversiones para determinados programas, pero después no se sostienen”, explicó.
Uno de los pocos ejemplos sostenidos es una iniciativa del sector tabacalero que desde 2012 desarrolla programas de asistencia y cuidado para hijos de productores. “Se eliminaron prácticas como el ‘manilleo’ de tabaco, que solían hacer los niños. En su momento fue un boom, una excelente carta de presentación para las empresas tabacaleras, porque otros sectores no lo han reconocido abiertamente”.
A pesar de estos esfuerzos, Goncalves remarcó que el problema no puede resolverse de manera aislada. “Esto tiene que interpelarnos a todos: sociedad civil, comunidad en general, sector público, sector privado. No lo va a solucionar un actor solo”.
Leé también: Más de 80 mil misioneros son afectados por el veto a la ley de emergencia en discapacidad
Visibilizar y actuar
La conclusión fue clara y firme. “Es importante poder acceder a los datos, incluso en un año electoral. Hay que visibilizar esta problemática. No se trata de criminalizar a las familias, sino de entender la situación para transformarla. No basta con estructuras, hacen falta políticas sostenidas y datos públicos”.
“Hay que mirar sin juzgar, pero actuar. Porque si 8 de cada 10 niños trabajan en una zona rural, estamos hablando de un problema estructural y urgente”.
https://soundcloud.com/radioup-671297760/florencia-goncalves-columnaHerrera Ahuad pidió a diputados de Misiones que voten por la ley para financiar el Garrahan https://t.co/FjKHHRXBPt
— Radio Up 95.5 (@radioup955) August 5, 2025



//



