El ex ministro del Interior y ex jefe de Inteligencia de la Nación, Miguel Ángel Toma, sostuvo en los estudios de Radio Up que el principal desafío de la Argentina es reconstruir el sistema de seguridad y coordinar una estrategia federal e internacional contra el narcotráfico. Fue en el marco de su paso por Misiones para el cierre de campaña del candidato a diputado nacional y ex g0bernador, Ramón Puerta (Activar).
“No se resuelve poniendo más policías en la calle: hay que reformar la justicia y usar la inteligencia”, afirmó Toma quien también opinó sobre la gestión de Seguridad y Justicia en el Gobierno de Javier Milei y la posible llegada al gabinete nacional de Guillermo Montenegro.

“El problema no es la estructura, sino quién gestiona”
Durante su paso por Arriba la Radio, el ex funcionario peronista advirtió que el país enfrenta “un deterioro estructural en materia de seguridad e inteligencia”, y apuntó contra la gestión del presidente Javier Milei. “El gran problema no es si fusionamos o dividimos ministerios. Lo que importa es quién gestiona. Hoy el Estado carece de recursos humanos capacitados. Hay un enorme déficit de gestión concreta en casi todas las áreas”, expresó sobre la posibilidad de unir Seguridad Nacional y Justicia tras las elecciones, con la salida de Patricia Bullrich y Mariano Cuneo Libarona.
Toma, quien fue ministro del Interior durante la presidencia de Eduardo Duhalde y luego titular de la SIDE, consideró que el Gobierno “intenta reemplazar la acción de gobierno por el relato en redes”. “Esa estrategia puede servir para ganar una elección, pero no para gobernar. Las redes no resuelven problemas de narcotráfico, inseguridad o justicia”, sentenció.
Al ser consultado sobre el posible rol de Montenegro en un eventual rediseño, Toma destacó su trayectoria profesional: “Conozco a Guillermo Montenegro desde cuando era juez federal. Es una persona muy formada, con experiencia tanto judicial como en la conducción de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene una formación que lo haría idóneo si se avanzara en la unión de los ministerios de Seguridad y Justicia”, afirmó.
No obstante, aclaró que “más allá de los nombres, lo que importa es quién gestiona y cómo se ejecutan las políticas públicas”, en alusión al déficit de gestión que observa en el gobierno actual.

“El delito migra: no alcanza con saturar los territorios”
Consultado sobre la situación de seguridad en el país, Toma advirtió que “el modelo de saturación policial tiene efectos limitados”. “Rosario fue el ejemplo más claro: se bajaron los índices de violencia, pero el delito migró a Córdoba y al conurbano bonaerense. Si no se atacan las causas, el problema se repite”, explicó.
El ex ministro también alertó sobre la aparición de nuevas formas de violencia vinculadas al crimen organizado. “Estamos viendo prácticas propias de los carteles de Sinaloa, como la tortura o el desmembramiento. No podemos naturalizar eso. La Argentina está entrando en un nivel de criminalidad cualitativamente distinto”, advirtió.
Inteligencia criminal y cooperación internacional
Para Toma, la lucha contra el narcotráfico debe ser “integral” y articular los sistemas de seguridad, justicia e inteligencia.
“La droga se produce afuera y entra a la Argentina. Las policías provinciales no pueden resolver eso. Hace falta una estrategia federal y coordinación con las estructuras de inteligencia extranjeras”, sostuvo.
El ex jefe de la SIDE fue enfático: “Hay que hacer inteligencia criminal, conocer las estructuras de las organizaciones y atacar desde ahí. Si seguimos actuando sobre los efectos, el narcotráfico siempre nos va a ganar”.

Reforma de las policías y la justicia
Toma también se refirió a los casos de corrupción en las fuerzas federales y el Poder Judicial. “Tenemos jueces federales procesados por narcotráfico y policías involucrados con bandas. Por eso hay que reorganizar las estructuras policiales y judiciales desde la base. Sin instituciones sanas, no hay seguridad posible”, señaló.
Finalmente, pidió redefinir el rol de las Fuerzas Armadas ante las amenazas transnacionales. “Cuando hay un Estado narco como Bolivia que tiene acuerdos militares con Irán, eso ya no es solo un tema de seguridad interior: es una cuestión de defensa nacional”, advirtió.



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