Como cada miércoles en las últimas semanas, los jubilados se movilizaron al Congreso de la Nación para exigir una recomposición en sus haberes. Pero nuevamente la protesta culminó con serios incidentes tras un operativo de las fuerzas de seguridad que impidió que los manifestantes cortaran la avenida Rivadavia.
La tensión se desató en la esquina de Rivadavia y Callao, frente a un Parlamento totalmente vallado. Allí, los efectivos de la Prefectura Naval, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria aplicaron el protocolo antipiquete y avanzaron con escudos para desplazar a los manifestantes hacia la Plaza del Congreso. Hubo empujones, momentos de extrema tensión y denuncias por uso de gas pimienta contra los adultos mayores.

El tránsito debió ser desviado, generando caos vehicular en pleno centro porteño. Además, se registraron personas heridas y detenidas. Una de las figuras que volvió a quedar en el centro de la escena fue el padre Paco Olveira, quien fue aprehendido durante los forcejeos y liberado poco después.
“Íbamos a estar en la vereda del anexo, pero estaba todo vallado. Le tienen miedo a los curas, ya no mandamos al infierno”, ironizó el sacerdote, que la semana pasada también resultó herido en la marcha del miércoles pasado.
Las fuerzas de seguridad detuvieron al menos a cuatro personas.



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