El océano de la Patagonia guarda misterios que apenas comenzamos a descifrar. En las profundidades del Atlántico Sur, frente a las costas de Río Negro y Chubut, un equipo de 25 científicos argentinos avanza en una de las campañas más ambiciosas de los últimos años: comprender qué hace del Talud Continental una de las zonas más productivas y biodiversas del planeta.
“Ecos de dos Cañones”: la misión científica que explora las profundidades de la Patagonia
La misión —bautizada ‘’Ecos de dos Cañones’’— forma parte de la nueva campaña del Schmidt Ocean Institute (SOI), en conjunto con el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el CONICET, entre otras instituciones.
A bordo del buque Falkor (too), los investigadores exploran dos cañones submarinos poco conocidos: Bahía Blanca, a 500 kilómetros de Viedma, y Almirante Brown, a 450 kilómetros de Rawson.
‘’La Patagonia alberga una riqueza marina de una magnitud sorprendente. Estos cañones son verdaderas autopistas biológicas que conectan la plataforma continental con el océano profundo’’, explicó a Infobae Silvia Inés Romero, jefa científica de la expedición y especialista del SHN.

El objetivo central es revelar cómo las corrientes oceánicas, en especial la Corriente de Malvinas, contribuyen a fertilizar estas aguas. Esta corriente transporta nutrientes y agua fría desde la Antártida, generando un intercambio que impulsa floraciones masivas de fitoplancton, base de toda la cadena alimentaria marina.
Este proceso no solo sostiene las grandes pesquerías del Atlántico Sur, sino que también cumple un papel clave en la absorción de gases de efecto invernadero, ayudando a mitigar el cambio climático.

‘’Teníamos una idea general de lo que ocurría en estos cañones, pero nunca se había estudiado en detalle cómo interactúan con las corrientes oceánicas. Ahora contamos con tecnología que nos permite observar esos procesos en tiempo real’’, señaló Romero.
En esta franja del Talud Continental, donde la profundidad del mar pasa abruptamente de 200 a más de 5.000 metros, la vida florece con una intensidad difícil de imaginar desde la superficie. Los investigadores ya registraron imágenes de mantarrayas, anémonas, corales de aguas frías y otros organismos adaptados a las condiciones extremas del fondo marino.

Con cada inmersión del robot submarino SuBastian, el equipo recopila muestras, mide parámetros físicos y documenta una biodiversidad desbordante. Los datos permitirán ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas del Atlántico Sur y su papel esencial en el equilibrio climático del planeta.

La campaña, que finalizará a fines de octubre, marca un nuevo capítulo en la exploración científica del océano argentino. ‘’Cada hallazgo confirma que el mar que baña nuestras costas aún tiene mucho por contarnos’’, concluyó Romero.




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