En diálogo con Radio Up, Rivadavia Posadas, el reconocido historietista, ilustrador y diseñador Ricardo Liniers Siri destacó la originalidad de “Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo”, la película estrenada en Netflix que combina imágenes documentales con animaciones inspiradas en el universo visual de Macanudo, y explicó cómo fue el proceso creativo detrás de la producción. Además, reveló algunos de los desafíos que implicó transformar sus dibujos en personajes animados capaces de acompañar la historia del arquero campeón del mundo.
El estreno de la película documental sobre Emiliano “El Dibu” Martínez marcó la llegada a Netflix de una propuesta poco convencional. La producción, escrita por Hernán Casciari, dirigida por Gustavo Cova y desarrollada junto al estudio de animación Hook Up, combina imágenes documentales con secuencias animadas inspiradas en el universo visual de Ricardo Liniers Siri, uno de los ilustradores argentinos más reconocidos a nivel internacional.
Con una trayectoria que incluye más de treinta libros publicados, portadas para The New Yorker, ilustraciones para revistas de prestigio internacional y la creación de la exitosa tira Macanudo, Liniers asumió en este proyecto un desafío diferente: trasladar su identidad artística a una película que busca narrar la historia del deportista desde una perspectiva que mezcla realidad, fantasía y épica deportiva.

El desafío de llevar una ilustración estática al mundo de la animación
Consultado sobre la adaptación de la vida del Dibu Martínez a un universo visual animado, Liniers reconoció que el proyecto implicó salir de una zona de confort construida durante décadas de trabajo como ilustrador.
Según explicó, el principal reto estuvo en trasladar dibujos concebidos para permanecer inmóviles a un formato donde cada personaje debía cobrar movimiento, expresión y ritmo narrativo. “Siempre es difícil adaptar un dibujo animado. Hay cosas que funcionan en un dibujo estático que no funcionan cuando hay que moverlo”.
La afirmación deja entrever una de las complejidades más importantes de la producción: encontrar un equilibrio entre la esencia de sus ilustraciones y las necesidades técnicas de una película animada.
En ese sentido, destacó especialmente el trabajo realizado por el estudio Hook Up, responsable de convertir sus diseños en secuencias audiovisuales. “Por suerte la gente de Hook Up le encontró la vuelta a los diseños que yo les iba mandando para que funcionaran así”.
De sus declaraciones surge que el proceso no consistió únicamente en trasladar dibujos al formato digital, sino en reinterpretarlos para que conservaran su personalidad original sin perder fluidez dentro de una narración audiovisual.


La posibilidad de aportar su estética a la historia de un héroe popular
Más allá de la cuestión técnica, Liniers destacó la dimensión emocional que tuvo participar en una producción centrada en la vida de Emiliano Martínez.
Para el artista, el arquero de la Selección Argentina ocupa un lugar especial dentro del imaginario colectivo surgido tras la conquista de la Copa del Mundo en Qatar 2022. “Fue medio como un héroe para todos”.
La frase sintetiza una percepción compartida por millones de argentinos. A lo largo del documental, esa construcción heroica aparece como uno de los ejes narrativos centrales.
Liniers incluso recordó la histórica atajada frente a Francia en la final del Mundial, una jugada que para muchos resultó tan decisiva como el propio desenlace del partido. “Esa tapada todavía la vemos todos y un poquitito nos da nervios”.
Con una mezcla de humor y admiración agregó, “creo que en el universo de al lado fue gol”.
La reflexión permite comprender cómo la película intenta retratar al arquero no solamente como un deportista exitoso, sino también como un personaje capaz de habitar una dimensión casi legendaria, cercana a los héroes de historieta.
Por eso, para Liniers, formar parte del proyecto representó una oportunidad especial. “Fue medio como darme un gusto de poder meter un poco de la estética mía en la historia de este deportista increíble que nos ha tocado”.
La impronta de Macanudo en la película
Al referirse a los elementos concretos que aportó al proyecto, Liniers explicó que su contribución estuvo vinculada principalmente a la construcción visual de los personajes y escenarios.
Las acuarelas, los trazos característicos de Macanudo, la composición de los fondos y el diseño general de los protagonistas forman parte de la identidad estética que trasladó a la película. “Lo que armé fue más que nada la estética, las acuarelas, la estética con mucha raya que voy haciendo en Macanudo, el diseño de los personajes y los fondos”.
Sin embargo, remarcó que detrás del resultado final existió un enorme trabajo de producción y animación desarrollado por el equipo técnico. “Los que estuvieron doblados sobre computadoras durante meses y meses son los amigos del estudio de animación”.
La declaración pone en valor una labor que muchas veces permanece invisible para el público, pero que resulta fundamental para transformar una idea gráfica en una experiencia audiovisual completa.

Una propuesta pensada para distintas generaciones
Otro aspecto destacado por el ilustrador fue la búsqueda de un lenguaje capaz de conectar tanto con los niños como con los adultos.
Según explicó, desde el inicio existió la intención de construir una estética accesible para los más jóvenes, aprovechando el atractivo natural que generan la animación y la figura del arquero argentino. “Sabíamos que iba a tener mucho gancho con los chicos”.
Por ese motivo, el equipo decidió incorporar ciertos elementos visuales que acercaran la historia al público infantil. “Hubo algo de tratar de infantilizar un poquitito el dibujo para que tuviese gancho para los menores”.
Sin embargo, aclaró que la película no se limita a una audiencia infantil. Mientras los chicos pueden sentirse atraídos por la aventura animada, los adultos encuentran interés en el recorrido real de Martínez, sus sacrificios, frustraciones y logros. “Después los padres se van a enganchar seguramente con la otra parte del documental, la parte más realista”.
La original idea de Casciari que desafió las reglas del documental
Uno de los puntos que más entusiasma a Liniers es la estructura narrativa ideada por Hernán Casciari.
El historietista considera que actualmente existe una enorme cantidad de documentales disponibles y que, justamente por eso, resulta cada vez más difícil sorprender al público. “Estamos en una especie de época de oro de los documentales”.
En ese contexto, valoró especialmente la creatividad del escritor argentino para encontrar una fórmula diferente. “Casciari tiene un cerebro tan extraño que tuvo esta idea de unir dos cosas muy diferentes”.
La propuesta combina una historia fantástica donde el Dibu posee una especie de interruptor capaz de detener el tiempo con una reconstrucción documental completamente real de su vida.
Según recordó Liniers, durante gran parte del proceso existió incertidumbre respecto del resultado final. “Hasta que no lo vimos juntos no sabíamos si se iba a casar bien”.
La duda era lógica: fusionar documental, ficción y animación implicaba asumir riesgos poco frecuentes dentro de la industria audiovisual.
Sin embargo, el resultado terminó sorprendiendo incluso a sus propios creadores. “Increíblemente creo que funciona muy bien”.

“Parte del éxito es que es original”
Al analizar las razones que explican la buena recepción de la película, Liniers no dudó en señalar la originalidad como uno de sus principales atributos. “Creo que parte del éxito es eso, que es original”.
La afirmación resume una característica que atraviesa toda la producción: la decisión de evitar fórmulas conocidas para construir una experiencia diferente.
Para el ilustrador, la película ocupa un lugar singular dentro del panorama audiovisual actual. “No hay otro documental o otro dibujo animado o otra película como esta”. Y justamente allí radica, según su mirada, gran parte de su fortaleza. “Lo lindo de hacer algo por primera vez es que nadie te puede decir que lo estás haciendo mal”.
La frase refleja el espíritu experimental que acompañó el proyecto desde sus inicios y que terminó convirtiéndose en uno de sus principales valores diferenciales.
Con la historia de Emiliano Martínez como punto de partida, el documental logra combinar la emoción del deporte, la potencia de la animación y la creatividad narrativa para construir una obra que busca trascender los límites tradicionales de los géneros audiovisuales.
Para Liniers, esa mezcla improbable terminó demostrando que, a veces, las ideas más arriesgadas son las que encuentran el camino más original para llegar al público.
Maxi Santa Cruz, el misionero que conquistó Belice: campeón invicto y con la mira puesta en la Concacafhttps://t.co/MKE1c5nBY0 pic.twitter.com/WaQMqChgaL
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