El presidente de la Cámara de Comercio de Libertador General San Martín, Luis Steffen, expresó en Arriba la Radio una mirada crítica sobre el impacto que tiene el actual proceso económico sobre las empresas, las pymes y las economías regionales. Sus declaraciones surgieron luego de ser consultado por los dichos del presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Mario Grinman, quien había reconocido que algunas empresas atraviesan dificultades, que otras cerraron y que se perdieron puestos de trabajo, aunque consideró que ese sacrificio puede ser parte de la transformación económica del país.
Steffen sostuvo que comparte algunos aspectos del diagnóstico, pero advirtió que la estabilización macroeconómica no puede lograrse a costa de destruir el entramado productivo.
“Yo lamentablemente no lo escuché, pero coincido en muchas cosas”, señaló inicialmente el dirigente empresario. Sin embargo, rápidamente marcó sus diferencias respecto de las condiciones en las que se desarrolla el proceso económico.
“Soy muy crítico del gobierno provincial y del gobierno nacional”
El titular de la Cámara de Comercio de Puerto Rico se definió como “muy crítico” tanto del Gobierno provincial como del Gobierno nacional y cuestionó particularmente la presión tributaria que enfrentan las pequeñas y medianas empresas.
En ese sentido, señaló que las retenciones y percepciones implementadas en el ámbito provincial no significaron, hasta el momento, una solución para las pymes. “Nosotros seguimos perdiendo proveedores, todo sigue normal”, afirmó. Steffen también planteó que existe una diferencia entre el respaldo que algunos empresarios manifiestan hacia el rumbo económico y la situación concreta que atraviesan las empresas.
Según explicó, el 78% de los empresarios consultados en una encuesta considera que el rumbo económico es correcto, aunque remarcó que ese apoyo no implica que las pymes estén percibiendo beneficios concretos.
“El 78% de los empresarios dice que el rumbo económico está bien, pero no se ve el apoyo, el beneficio, la ayuda para que las pymes y las economías regionales puedan sacar la cabeza de bajo el agua”, sostuvo.
El ajuste y el riesgo de mayor desempleo
Steffen cuestionó que el proceso de transformación económica se desarrolle en un período demasiado corto y advirtió por sus consecuencias sobre el empleo. Recordó que otros países que atravesaron procesos de alta inflación y déficit elevados necesitaron varios años para estabilizar sus economías. “Nosotros queremos salir en dos años. El ajuste es terrible”, afirmó.
En ese contexto, consideró que el costo del ajuste no puede recaer únicamente sobre las empresas y los trabajadores. “Si nosotros destruimos la industria, destruimos el comercio, destruimos la actividad nuestra, va a haber mucho más desempleo”, advirtió.
Además, rechazó la idea de que los trabajadores que pierdan sus empleos en la industria puedan ser absorbidos automáticamente por el sector comercial. “Que no me digan que si se importa, toda esa gente vaya a trabajar en comercio. Ya está lleno de comercio”, sostuvo.
Para Steffen, el desafío pasa por mantener la producción, sostener el empleo y generar condiciones que permitan a las empresas competir.
“Denos las herramientas, denos un plazo”
Otro de los puntos centrales de su planteo fue la necesidad de establecer un período de adaptación para las empresas argentinas.
Steffen sostuvo que el sector empresario está dispuesto a competir, pero reclamó reglas de juego similares a las de los países vecinos, especialmente Paraguay. “Denos plazo, no hay problema. Vamos a competir, pero vamos a competir con reglas parejas”, afirmó.
En esa línea, cuestionó la diferencia de presión tributaria entre Argentina y Paraguay y sostuvo que las empresas misioneras parten de una situación de desventaja frente a sus competidores de la región. “Lejísimos estamos de poder competir impositivamente con ellos”, señaló.
El dirigente empresario planteó como alternativa un plan económico de cuatro, cinco, seis, siete u ocho años, que permita que las empresas puedan adaptarse progresivamente a las nuevas condiciones. “Denos las herramientas, denos un plazo, hagamos un plan económico a 4, 5, 6, 7, 8 años y ahí sí, pero no así como está”, concluyó su planteo.
Un reclamo desde las economías regionales
La posición expresada por Steffen pone el foco en una de las principales preocupaciones del sector empresario misionero: cómo atravesar la estabilización económica sin profundizar el cierre de empresas, la pérdida de proveedores y el deterioro del empleo.
Aunque reconoció que existe respaldo empresario al rumbo macroeconómico, insistió en que ese acompañamiento necesita estar acompañado por medidas concretas para las pymes y las economías regionales.
Para el dirigente, la discusión no pasa solamente por alcanzar determinados indicadores económicos, sino también por garantizar que las empresas tengan tiempo, herramientas y condiciones para producir y competir.
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