Carlos Wasyluk revive cada detalle cuando recuerda lo que ocurrió con su hermano Hugo, detenido el 25 de abril de 2011 en Villa Bonita y fallecido entre la noche del 26 y la madrugada del 27 en el baño de una comisaría de Oberá. Tras casi once años de espera, en 2021 el Tribunal Penal Uno de esa jurisdicción condenó con prisión perpetua al ex sargento Pedro De Mattos, al ex cabo Carlos Antonio Gómez y al ex agente Ricardo Javier Rodríguez por tortura seguida de muerte.
Pero para la familia, el alivio fue parcial. Es que, además de que otros dos ex policías tuvieron penas menores y otros 7 fueron absueltos, Lucas -hijo de la víctima- aún no fue indemnizado por el daño moral y material que, como el mismo Tribunal obereño reconoció, sufrió con la muerte de su padre.
“Después de tanto esperar el tema de mi hermano, todo lo que pasamos con mi madre y hermanos, se hizo justicia. No estamos conformes todavía, porque mi sobrino sufrió mucho, mi vieja…”, lamentó Wasyluk en una entrevista con Argentina Divina Comedia por Radio Up.
El pariente aseguró que, pese al fallo, viven con incertidumbre. “Espero que la condena sea firme, porque hubo versiones de parte de los medios de que podrían salir (los acusados) y eso genera una incertidumbre de cómo puede ser que estos personajes que tienen que cuidarnos terminan matando a una persona”, dijo.

Una década de espera
El proceso judicial, que tardó más de una década en llegar a juicio, marcó profundamente a su familia. “El período de esperar y estar atento a todo te lleva a pensar muchas cosas: qué puede pasar. Mi vieja sufrió un montón, mucha angustia. Ella estaba muy enferma por este tema”, relató. Vivía en Buenos Aires al momento del crimen, y desde allí impulsó acciones para mantener vivo el reclamo: “Yo tuve que hacer cosas en Buenos Aires para que se pudiera llegar (al juicio). Llevé remeras con el nombre de mi hermano, pidiendo justicia, hablar con vecinos y el abogado”.
La madre de Hugo estuvo presente en cada jornada del debate oral. “Mi viejita, por ejemplo, los días que se hizo el juicio iba siempre, ella logró ver que se hizo justicia. Ya no está pero todos acompañamos ese duro momento”, recordó.
La sentencia tampoco puso fin a la angustia de los Wasyluk. “Uno vive momentos difíciles pensando que podrían quedar libres. Había agentes que vivían cerca de casa y se burlaban. Mi familia pasó cosas dolorosas. Lo que uno espera es que estas cosas no ocurran: la policía está para cuidarnos y no para hacernos daños”, apuntó.

Sobre los policías absueltos, Carlos fue claro: “El que es culpable, la tiene que pagar. El que no tuvo nada que ver, tiene que seguir. Pero el que ya viene haciendo cosas y cometiendo estos delitos, tiene que pagar”.
La Justicia aún debe una indemnización a los Wasyluk por el daño y duelo sufrido
También recordó irregularidades en la atención médica y en el trato del cuerpo. “La forma en que trataron el cuerpo, y cuando estuvimos en el velatorio, fue todo algo que hicieron así nomás. En la autopsia se revelaron cosas que sucedieron: en el juicio fue muy fuerte escuchar esa tortura y esta gente nos miraba y se reía, y finalmente se dio, no como esperábamos pero se hizo algo de justicia”.
Pero la deuda pendiente, aseguró, sigue siendo económica y simbólica. “Me gustaría que al hijo de Hugo lo indemnicen, y a mi mamá, pero hasta ahora nada de nada”. Esa falta de resolución es lo que hoy lo lleva a hablar de una justicia incompleta, de “justicia a medias”.

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