En un contexto de creciente incertidumbre económica y cambios demográficos, el seguro de vida comienza a ganar terreno en Argentina como una herramienta de previsión y respaldo familiar. Así lo planteó el especialista en seguros de personas Norberto Plachta durante su participación en el programa Modo Seguro, donde abordó tanto el aspecto cultural como los beneficios concretos de este instrumento financiero.
“El seguro de vida es uno de los mejores beneficios que inventó la humanidad”, afirmó Plachta, al tiempo que explicó que su lógica no está centrada en la muerte sino en la continuidad de quienes quedan: “el seguro de vida no se contrata porque alguien se va a morir, sino porque hay otros que tienen que seguir viviendo”.

En ese sentido, el especialista señaló que existe una fuerte barrera cultural en torno al tema: “al cliente no le gusta hablar de la muerte, no le gusta hablar de un seguro de vida y ya siempre primero a veces pasa que tenemos la negación antes que nada”, indicó. Esta resistencia, según explicó, se vincula con una percepción de lejanía del riesgo: “la gente piensa o pensamos, a mí no me va a pasar o todavía no me va a pasar”.
Sin embargo, Plachta remarcó que la decisión de contratar un seguro está atravesada por dos factores centrales: “en realidad existen dos factores, el amor y el temor” y profundizó: “¿Qué pasa si a mí prematuramente me sucede algo? Y dejo desamparados a quienes cuentan con mis ingresos”.

Además de cubrir el fallecimiento, el seguro de vida contempla otras contingencias como enfermedades graves o incapacidades: “¿Qué pasa si tengo una incapacidad, una enfermedad donde yo no puedo trabajar? Mi ingreso se transforma en cero. Es un verdadero problema”, advirtió.
Otro de los ejes abordados fue el cambio de paradigma vinculado a la longevidad: “Hoy en día el problema no es morirse, el problema es vivir mucho más de lo que pensamos”, sostuvo. En este punto, alertó sobre el riesgo de dependencia económica en la vejez: “si hay algo que asusta a todos es tener que depender el día de mañana de los que hoy dependen de nosotros. Ser una carga”.

En cuanto a los beneficios, Plachta organizó el análisis en tres momentos: presente, durante y futuro: “En el hoy un seguro de vida me va a proteger a mí generando ingresos frente a un accidente, una incapacidad o una enfermedad grave”, explicó. A esto se suma la protección para los beneficiarios, quienes reciben el capital asegurado: “si yo no estoy van a recibir el beneficio del monto contratado”.
Entre las ventajas, destacó que el cobro está garantizado y es rápido: “está obligada la compañía a pagarla dentro de los 15 días”. Además, subrayó que el dinero es “libre de impuestos” y “inembargable”, lo que lo convierte en una herramienta financiera segura.

El especialista también hizo hincapié en la importancia del asesoramiento profesional: “cuando uno tiene un asesor que entiende cómo es la vida de la persona diseña un plan a medida”. En contraposición, advirtió sobre la contratación sin conocimiento: “el 65% de la gente no sabe lo que tiene”.
Finalmente, Plachta destacó un cambio generacional en la percepción del seguro: “quienes antes no nos escuchaban, la generación Z hoy está comenzando a venir y voy a contratar un plan de protección y planificación”.
Y concluyó con una idea clave: “el factor más importante es el tiempo. Cuanto más tiempo tengo, menos tengo que aportar y más voy a tener”.



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