La seguridad acuática volvió a ocupar un lugar central en el verano misionero, con un escenario marcado por la alta concurrencia a ríos, playas y piletas, pero también por un descenso significativo en las muertes por ahogamiento en comparación con años anteriores. Así lo explicó Franco Bacigalupi, director de Seguridad Acuática de Misiones, al trazar un balance del trabajo realizado en la provincia.
“Cuando agarramos la dirección había 93 ahogados por año en la provincia, que era un número elevadísimo”, recordó. “Hoy estamos entre 16 y 27 ahogados. Lamentablemente esos números nunca van a ser cero, pero cuanto menos dígitos tienen o menos numeración elevada tienen, creemos que es un buen trabajo, por más que sepamos que hay gente fallecida”, sostuvo. En ese marco, precisó que en lo que va del año se registraron 11 fallecimientos.
Niños y espacios no habilitados

Uno de los datos que más preocupa a la Dirección es el perfil de las víctimas. “El 50% son niños”, señaló Bacigalupi, y remarcó que la mayoría de los casos ocurre en espejos de agua no habilitados. En ese contexto, subrayó la importancia del trabajo articulado entre organismos.
“El trabajo de la dirección se suma al trabajo del municipio también, o de la escuela de guardavidas”, explicó. “Vamos, hacemos charlas, hacemos capacitaciones en las escuelas, todo va sumando”, añadió.
Sin embargo, advirtió que la prevención no depende solo de normas y controles. “Nosotros podemos tener todas las leyes, todas las reglamentaciones, todas las ordenanzas, pero si la gente no colabora es difícil”, afirmó, al tiempo que insistió en la necesidad de generar conciencia.
El riesgo de la confianza y los elementos de flotación
Bacigalupi hizo hincapié en conductas habituales que incrementan el peligro. “La gente tiene que comprender que uno no debe estar con el agua al cuello para refrescarse”, advirtió, y alertó sobre la falsa sensación de seguridad ligada a la experiencia previa.
“La capacidad de nado no es como volver a andar en bicicleta. Es una actividad física que demanda un gasto de energía y a veces nos confiamos”, explicó.
También se refirió al uso incorrecto de elementos de flotación. “A veces creemos que un salvavidas o un flotaflota nos va a aguantar”, señaló, pero aclaró que ante una situación adversa “lo llego a perder, no lo tengo más y es ahí donde empieza el pánico de la gente y se termina ahogando”.
Guardavidas: formación local y salida al exterior

Otro de los ejes centrales del verano volvió a ser la situación de los guardavidas, atravesada por la migración laboral hacia el exterior. “El tema de los guardavidas lamentablemente sigue sucediendo lo mismo”, reconoció Bacigalupi.
“Hay una oferta laboral de ir a Brasil y de ahí hacen como un trampolín para poder ir a Europa, entrando por Portugal”, explicó. Según detalló, muchos profesionales buscan “tener la experiencia del mar” y aprovechar oportunidades económicas, algo que impacta en la disponibilidad local.
Actualmente, la provincia cuenta con dos escuelas de guardavidas, ambas en Posadas. “Son las dos que están manteniendo toda la provincia”, indicó. Además, mencionó que Oberá formó este año 19 guardavidas, quienes quedaron abocados a cubrir espacios locales.
Habilitaciones y responsabilidades

En cuanto a la normativa, Bacigalupi explicó que una ley fue modificada y se encuentra en proceso de reglamentación. “Los municipios que estaban adheridos se tienen que volver a adherir”, precisó. Si bien algunos no lo hicieron formalmente, aclaró que “tienen ordenanzas y estamos en contacto permanente”.
La mayor dificultad, señaló, aparece en ámbitos privados. “La problemática hoy la están teniendo los que tienen clubes o piletas tercerizadas”, donde muchas veces “no quieren pagar el costo del guardavidas”.
En ese sentido, fue categórico: “Es ilógico tener una pileta, saber que tiene un gasto de mantenimiento y no entender que ese gasto también es tener guardavidas”. Y agregó una reflexión contundente: “Lo que vale una vida creo que al costo de guardavidas no llega a nada”.
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Un verano activo y con controles
En relación al panorama general del verano en Posadas, el balance es positivo. “Bien, realmente bien”, resumió Bacigalupi, al señalar que ya se realizaron inspecciones en los balnearios, con observaciones menores vinculadas a indumentaria o botiquines.
“Son faltas muy leves”, aclaró, y destacó que no afectaron el normal funcionamiento ni el control de los espacios.
Además, resaltó el rol del municipio: “Sigue apostando a tener playas lo más seguras posible”, visibilizando la inversión tanto en infraestructura como en capacitación.
Finalmente, valoró el crecimiento de las actividades náuticas con protocolos de seguridad. “Es impresionante la cantidad de actividades náuticas que hay con seguridad en el Brete o en Costa Sur”, señaló, y concluyó: “Eso habla de todo el trabajo que se viene haciendo para que entiendan que Posadas es una ciudad segura y que está brindando actividades seguras tanto para los vecinos como para los turistas”.
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