Santa Ana atraviesa días de tensión tras la muerte de Erik Benjamín Bogado, un niño de 8 años que falleció luego de ser derivado del hospital local al Hospital Pediátrico de Posadas. El caso generó conmoción en la comunidad y expuso presuntas falencias en la atención médica, lo que derivó en fuertes protestas frente a instituciones públicas del municipio.
Las movilizaciones sucedieron el martes y miércoles de la semana pasada, cuando un grupo de vecinos se concentró frente al hospital y la municipalidad para reclamar por la atención brindada al niño. Durante ambas noches se registraron marchas, quema de cubiertas y cánticos en reclamo de mejoras en el sistema de salud local.

De acuerdo con los registros policiales, el martes participaron alrededor de un centenar de personas, mientras que el miércoles la cantidad de manifestantes se duplicó. La situación motivó la presencia de fuerzas de seguridad y un operativo de control para evitar incidentes mayores.
Durante el fin de semana, la Policía de Misiones notificó a una veintena de manifestantes con prohibición de acercamiento a la intendenta Mabel Pezoa y a la directora del hospital, Lucía Valenzuela. Las notificaciones se entregaron entre el sábado y el domingo, en cumplimiento de una medida dispuesta por la Justicia.

Según fuentes judiciales, ambas funcionarias denunciaron a los manifestantes por “delitos contra la seguridad pública y amenazas”, luego de los episodios ocurridos durante las protestas. La causa se tramita en el Juzgado de Instrucción N°1 de Posadas, donde se analizan las actuaciones y las medidas de prevención adoptadas.
Las denuncias fueron presentadas tras los incidentes registrados durante las manifestaciones, en las que se reportaron daños menores y episodios de hostigamiento. En este sentido, las autoridades buscan determinar la responsabilidad individual de los participantes en los hechos investigados.

Las actuaciones judiciales continúan su curso mientras la comunidad de Santa Ana mantiene la atención puesta en el caso y en el pedido de respuestas por la atención médica que recibió el niño.
Qué se sabe de la muerte de Benjamín en Santa Ana
Según los familiares, el lunes por la tarde, tras varios días de atención por problemas de salud, el niño sufrió una convulsión en su hogar. Al acudir al hospital de Santa Ana, no había ambulancia disponible, por lo que el traslado se realizó en un vehículo particular.
Al llegar, no se encontraba un médico de guardia y las enfermeras aplicaron medicamentos inyectables mientras esperaban una ambulancia de otro municipio. La familia denunció que la unidad no contaba con oxígeno en condiciones óptimas y presentaba fallas en el equipo. Benjamín llegó sin vida a Posadas.
Se ordenó investigar a los profesionales de la salud que intervinieron en la primera asistencia al menor en Santa Ana. Se trata de dos médicos del hospital local, quienes presuntamente no detectaron a tiempo el cuadro de infección que afectaba al niño, limitándose a suministrarle medicación para bajar la fiebre.



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