El trágico siniestro vial ocurrió el pasado 5 de abril de 2026 alrededor de las 4:40 de la madrugada en San Pedro. El hecho tuvo lugar sobre la Ruta Nacional 14, a la altura del kilómetro 1040, en jurisdicción de San Pedro. Según informaron fuentes policiales, una camioneta Chevrolet Montana conducida por un joven de 27 años que iba acompañado por una adolescente de 17 colisionó contra una motocicleta tipo cross donde viajaban las víctimas.
José Ferreyra, de 55 años, falleció en el lugar del impacto producto de múltiples lesiones graves. El menor que lo acompañaba resultó con heridas de consideración, entre ellas fracturas, y fue derivado al Hospital Samic de Eldorado. Matías Ferreyra contó que su hermano todavía permanece internado en Eldorado y que salió de terapia hace unos diez días. “Todavía está complicado el tema de la pierna porque tiene peligro de perderla, se agarró una infección muy grande y está bastante crítico”, relató el entrevistado.
De acuerdo a las pericias iniciales, el conductor del vehículo dio positivo en el test de alcoholemia. El joven registró 0,33 gramos de alcohol en sangre. La causa fue caratulada como homicidio y lesiones graves en accidente de tránsito y continúa siendo investigada por la Justicia.
Reprochan que el conductor no se comunicó con la familia tras el choque
Ferreyra reveló que conocía al joven responsable del choque que terminó con la vida de su padre. “Sí, le conozco, le había visto varias veces en fiesta”, confesó a este medio. Lo que más le dolió, sin embargo, fue la actitud del joven después del accidente: nunca se presentó.
“Si yo tuviese un accidente con un familiar, yo me iba a presentar, iba a ver con quién puedo ayudar o algo”, argumentó Matías. “Y este chico nunca se presentó, se escondió pensando que nosotros íbamos a querer vengarnos o algo”, agregó. El entrevistado aclaró que su familia no es ese tipo de personas y que, al contrario, le hubiera gustado cruzarse con el adolescente para hablar. “Sí, la verdad que sí, sería bueno para ver qué es lo que él nos iba a decir a nosotros”, sostuvo.
En otro tramo de la entrevista, Matías se refirió a la situación del seguro del vehículo. “Ese chico no tenía ni seguro. Sí, se puede hacer una demanda o lo que sea, pero como es un chico que no tiene nada y encima iba ebrio”, agregó con resignación.
El hijo de la víctima también cuestionó a la Justicia por la falta de información. “Desde la Justicia nadie se comunicó para hablarnos del tema”, afirmó al ser consultado sobre por qué el joven estuvo tan pocos días detenido. La familia logró poner un abogado, aunque solo para tratar la cuestión del seguro. “Nosotros queremos que la Justicia haga la verdad, que haga justicia, porque ellos están para eso”, reclamó.
Sobre la marcha que organizaron, Matías detalló el objetivo principal. La idea fue acercarse al juzgado y ver si el juez les daba alguna explicación. El reclamo, en síntesis, no pedía otra cosa que lo que la ley promete.
El recuerdo de un padre y una tragedia que fortaleció la unidad familiar
Ferreyra reconstruyó la figura de su padre con una imagen de trabajo constante y pocas distracciones. “Él no salía casi, estaba en la chacra, trabajaba, no tenía lunes ni domingo para laburar en la chacra”, contó. El hombre, según recordó su hijo, pasaba la mayor parte del tiempo en el campo junto a su esposa y los dos hijos menores.
Los fines de semana, sin embargo, la familia encontraba un espacio para el reencuentro. Se reunían en la chacra para compartir una comida con él, un ritual que sostenía el vínculo pese a la distancia. Ese lazo quedó ahora atravesado por una pérdida que Matías describió como “una tristeza más grande que existe en el mundo”.
La tragedia obligó a la familia a reorganizarse. “Mi hermana mayor cuida a mi hermana menor mientras mi mamá permanece en Eldorado cuidando a mi hermano”, explicó Matías. Y cerró con una definición que resume el espíritu del grupo familiar: “así que la familia es unida”.
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