En febrero de 2025, los salarios de los trabajadores argentinos registraron una suba del 3,8% respecto al mes anterior, según el Índice de Salarios publicado por el INDEC. Aunque este crecimiento fue superior al aumento de precios del mismo mes (2,4%), el poder adquisitivo de los ingresos aún no logra recomponerse del todo frente a la inflación acumulada.
El incremento salarial fue impulsado principalmente por el sector privado no registrado, que tuvo un alza del 7,9% en febrero. Le siguieron los empleados del sector público, con una suba del 4,5%, mientras que el sector privado registrado mostró la menor variación, con apenas un 2,3% mensual.

En el acumulado de los dos primeros meses del año, los salarios aumentaron un 6,9%, mientras que la inflación acumulada fue del 4,7%, lo que refleja una leve mejora en el corto plazo. Sin embargo, el dato interanual pone de manifiesto una realidad más compleja: los salarios crecieron un 98,8% en los últimos 12 meses, frente a una inflación interanual del 66,9%, lo que a primera vista parecería indicar una mejora real.
Pero esta aparente ganancia requiere una lectura cuidadosa. En realidad, la inflación acumulada de los últimos 12 meses —según las mediciones alternativas que consideran el salto inflacionario de fines de 2023— supera ampliamente el 100%, lo que ubica a los salarios por debajo del ritmo de los precios reales que enfrentan los consumidores día a día.
El mayor dinamismo salarial en febrero se dio en el sector informal, donde los trabajadores sin aportes previsionales vieron incrementos cercanos al 8%. Esta cifra puede responder, en parte, al impacto de la inflación sobre los sectores más rezagados del mercado laboral, pero también a mecanismos informales de ajuste que no necesariamente garantizan estabilidad a largo plazo.
En contraste, los trabajadores registrados del sector privado —generalmente considerados los más protegidos— tuvieron la menor recomposición salarial del mes. El aumento del 2,3% quedó por debajo de la inflación, lo que representa una pérdida de poder adquisitivo puntual.

Si bien los números de febrero muestran una leve mejora respecto al mes anterior, la brecha entre precios y salarios sigue siendo un tema central en la agenda económica. El deterioro del ingreso real acumulado en los últimos años aún no ha sido compensado, y la recuperación es desigual según el tipo de empleo.
Además, la mayoría de los convenios colectivos todavía se están renegociando en un contexto económico volátil, con alta inflación y ajuste fiscal, lo que genera incertidumbre sobre la capacidad del salario real para sostener un ritmo de crecimiento sostenido.
El dato de febrero, en definitiva, deja un sabor agridulce: aunque los salarios empiezan a mostrar signos de recomposición frente a la inflación mensual, la mejora todavía es insuficiente para revertir el daño acumulado en el bolsillo de los trabajadores.



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