El posdoctor en Economía Darío Díaz analizó en Arriba la radio por Radio Up los riesgos de la política cambiaria del Gobierno y advirtió que el sostenimiento artificial del dólar tiene consecuencias. “Una de las medidas que contiene la inflación es tener el dólar anclado, porque en Argentina gran parte de los bienes se producen con insumos en dólares y los alimentos tienen fuerte correlación con el tipo de cambio”, señaló.
Sin embargo, alertó sobre los riesgos: “Si esto conduce a una devaluación brusca, ya estamos hablando en otros términos”.

El efecto en los precios
Según Díaz, el impacto de una devaluación sería inmediato en la economía real: “Históricamente en Argentina, el pass-through de la devaluación a los precios suele ser del 50% en tres meses”.
Ejemplificó: “Si el tipo de cambio se devalúa un 10%, a lo largo de tres meses vamos a ver que la inflación crezca un 5%”.

Entre la inflación y la recesión
El economista advirtió que, aunque la estrategia oficial logre contener los precios en el corto plazo, se paga con parálisis económica y del empleo. “Estas políticas también traen un parate en la actividad económica, en la creación de empleo, y eso debería formar parte de la agenda del gobierno”, remarcó.
En ese sentido, explicó que los costos de la actual estrategia recaen en la economía real. “Estamos viendo un modelo que se nutre de dólares, pero que no tiene entrada genuina de divisas. Eso hace que el tipo de cambio esté apreciado y no en equilibrio”, señaló.

El comportamiento del ahorrista
Consultado sobre la reacción social frente a estas tensiones, Díaz fue tajante: “Cuando ocurren estos problemas, el ahorrista compra dólares. En Argentina siempre fue el mecanismo de protección, sea clase baja, media o alta”.
El especialista recordó que la falta de inversión extranjera directa y el estancamiento de exportaciones profundizan la dependencia de la deuda. “Prometieron eliminar el Banco Central y terminamos conviviendo con pesos y dólares, pero sin dólares genuinos que entren a la economía”, criticó.
Para Díaz, el principal riesgo está en el futuro cercano: “El gobierno apuesta a sostener el dólar hasta las elecciones, pero si después hay un salto cambiario, el traslado a precios puede golpear fuertemente la inflación y la vida cotidiana”.
Y concluyó: “No estamos en un dólar de equilibrio. Contenerlo puede frenar la inflación ahora, pero si se devalúa de golpe el impacto será severo en precios, consumo y empleo”.



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