El reviro envasado al vacío gana terreno en Posadas y ahora busca dar el salto a nivel nacional. Guido Díaz, creador del emprendimiento Mate y Mandioca junto a su esposa, contó a Radio Up que la demanda creció de manera inesperada. “Empezamos a congelar el reviro por una cuestión práctica para nosotros, y encontramos un nicho de mercado muy interesante”, explicó Díaz. Actualmente cuentan con propuestas de distibuidoras de Buenos Aires para revender el productor, y consultas desde Rio Gallego.
El producto consiste en una porción individual de 300 gramos de reviro envasado al vacío y congelado. Su principal ventaja, según describió el emprendedor, es la practicidad: se coloca en una olla con agua hirviendo durante 20 minutos y queda listo para consumir. “No tenés que estar encima de la olla con la cuchara”, agregó Díaz.
La aceptación del producto superó todas las expectativas de sus creadores. “Arrancamos vendiendo todo congelado, empezamos a hacer degustaciones de reviro envasado al vacío y se popularizó”, relató Díaz. La gente llega al comercio, prueba, desayuna o compra los hechos y luego se lleva también algunos congelados para guardar en la casa.
La producción creció de manera sostenida en las últimas semanas. Díaz contó que pasaron de 20 a 50 kilos semanales para adaptarse a la nueva demanda. “Fue el boom de la semana pasada, está en pleno crecimiento”, afirmó. El reviro envasado al vacío tiene una particularidad que lo diferencia de otros productos: su conservación. “Te va a durar hasta 6 meses en el freezer”, explicó el entrevistado.
El interés por el producto misionero trascendió las fronteras de la provincia. Díaz reveló que recibieron mensajes incluso desde Río Gallegos. “La repercusión fue mucho más grande de lo que nosotros mismos pensamos”, admitió. Además, mantuvieron conversaciones con distribuidoras de Buenos Aires que les pidieron comprar para revender. “Uno piensa en grande y la idea es expandirse”, concluyó el emprendedor.
El reviro envasado al vacío que nació como una solución práctica para un emprendimiento familiar en Posadas se convirtió en un producto con proyección nacional. La demanda semanal ya alcanza los 50 kilos, las consultas llegan desde Río Gallegos y las distribuidoras porteñas muestran interés en sumarlo a sus catálogos. Resta saber si la producción podrá acompañar el crecimiento de un producto que encontró en la practicidad y la conservación sus principales atributos para competir en el mercado nacional.



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