El club de abuelos “Esperanza”, en la chacra 148 de Posadas, se convirtió en un verdadero punto de esparcimiento, contención y socialización para adultos mayores de distintos barrios de la ciudad. Con una amplia oferta de actividades recreativas y saludables, el espacio promueve el bienestar físico y emocional de quienes asisten diariamente.
“Todos los que quieran venir acá son bienvenidos. Tenemos gente de distintas partes de la ciudad, incluso de zonas alejadas, que se acercan por las actividades”, expresó Itatí Ruíz, presidenta del club, en diálogo con Radio Up. La referente destacó el crecimiento sostenido de la participación y la diversidad de propuestas disponibles.
Actualmente, el club ofrece disciplinas como yoga, folclore, canto, guitarra, gimnasia y talleres cognitivos, muchos de ellos impulsados por el Ministerio de Deportes y la Municipalidad. “Gracias a Dios tenemos muchas actividades. Siempre estamos ampliando el cupo”, remarcó Ruíz.

Talleres nuevos dictados en el club de abuelos
Uno de los espacios más valorados es el taller cognitivo, orientado a estimular la memoria y la agilidad mental. “Hoy es el que tiene mayor demanda. Se trabaja con ejercicios y dinámicas que ayudan a recordar, a activar la mente”, explicó la presidenta, quien subrayó la importancia de estas iniciativas para la salud integral.
Además de las actividades físicas y recreativas, el club funciona como un espacio de encuentro social. Desde temprano, los asistentes comparten mate, charlas y meriendas, fortaleciendo vínculos y combatiendo la soledad. Incluso en fechas especiales, como el Día del Trabajador, organizan encuentros para quienes no tienen con quién celebrar.
En la actualidad, cerca de 100 personas participan de las distintas propuestas. Para sumarse, solo es necesario acercarse al club, presentar datos básicos y abonar una cuota mensual accesible, lo que permite el acceso a todas las actividades.
Por su parte, Dorita Aguilera, participante del club, compartió su experiencia personal en una charla con este medio. “Para mí significa salir del pozo en el que estaba. Perdí a mi hijo y me encontraba muy triste. Empecé a venir y de a poco me fui animando a hacer distintas actividades”, señaló.
La mujer, que asiste desde hace aproximadamente diez años, aseguró que el club cambió su vida. “En los días que no vengo, extraño. Acá encontré compañía, alegría y ganas de seguir”, expresó con emoción.

Finalmente, Aguilera dejó un mensaje para quienes aún dudan en sumarse: “Tienen que animarse a venir, no quedarse encerrados. Las personas mayores muchas veces están solas, y acá encuentran felicidad, compañía y contención”.
De esta manera, el club Esperanza se posiciona como un verdadero espacio de inclusión, recreación y bienestar, donde la tercera edad encuentra no solo actividades, sino también un lugar para compartir y sentirse acompañada.
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