El Congreso de la Nación se prepara para una semana decisiva marcada por el inicio del tratamiento de dos de los proyectos más relevantes impulsados por el Gobierno nacional: la reforma laboral y la modificación del régimen penal juvenil que propone la baja de la edad de imputabilidad. La agenda parlamentaria se centra en la conformación y designación de autoridades de las comisiones que tendrán a su cargo el debate de ambas iniciativas, en el marco del período de sesiones extraordinarias.
El debate por la reforma laboral, que había sido postergado, comenzará finalmente en el Senado de la Nación y está previsto que se inicie el 11 de febrero. En este escenario, el oficialismo, representado por La Libertad Avanza, mantiene negociaciones en busca de consensos con bloques considerados dialoguistas, entre ellos el PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica. Este proceso de diálogo político se sostiene incluso luego de las reuniones mantenidas durante los últimos meses entre el ministro del Interior, Diego Santilli, y los gobernadores.
Reforma laboral: cambios estructurales en el sistema de trabajo
La iniciativa de modernización laboral propone una revisión integral del actual marco normativo del trabajo en Argentina. Entre los ejes centrales aparece la modificación del sistema de indemnizaciones y la creación de un Fondo de Cese Laboral que podría implementarse a través de convenios colectivos.
Al mismo tiempo, el proyecto contempla la reducción de contribuciones patronales con el objetivo de fomentar la contratación formal y la incorporación de la figura del Colaborador Independiente, bajo un esquema de autonomía que se aparta del modelo tradicional de relación de dependencia.
En ese mismo sentido, el proyecto incorpora el denominado Banco de Horas, un sistema que introduce mayor flexibilidad horaria al permitir compensar excesos de jornada laboral en días posteriores en lugar de abonar horas extras. Esta propuesta genera un fuerte debate entre los distintos actores del mundo laboral.
Desde el sector sindical se manifestó un rechazo contundente a la iniciativa. Los gremios sostienen que la reforma no generará nuevos puestos de trabajo y advierten que podría significar la pérdida de derechos laborales adquiridos. En paralelo, anunciaron convocatorias a movilizaciones frente al Congreso desde el inicio del tratamiento parlamentario.

Ley Penal Juvenil: el debate por la baja de imputabilidad
En simultáneo, el Congreso avanzará con el debate del proyecto de Ley Penal Juvenil, que propone reducir la edad de imputabilidad en Argentina de 16 a 13 años. La iniciativa plantea un régimen especial que contempla medidas socioeducativas y penas alternativas, al tiempo que elimina la posibilidad de prisión perpetua para menores y fija un máximo de 20 años de condena.
El proyecto también establece que adolescentes de 14 años o más que cometan delitos graves podrían recibir penas similares a las de personas adultas, con condenas que podrían superar los 15 años, aunque sin la posibilidad de ser alojados en cárceles comunes.
Para delitos con penas menores a tres años, o de hasta diez años sin violencia grave, la propuesta prioriza un enfoque social y educativo. En esos casos se contempla la posibilidad de aplicar medidas como libertad asistida o la realización de tareas comunitarias en reemplazo de la prisión efectiva.
Desde el oficialismo sostienen que la iniciativa apunta a terminar con lo que denominan la “puerta giratoria” y permitir la condena de delitos cometidos por menores de 16 años que, según plantean, actualmente quedan sin sanción efectiva bajo la ley vigente 22.278.
El debate por los aportes sindicales y empresariales
En paralelo, el sector empresarial sigue de cerca el tratamiento de la reforma laboral, especialmente en lo relacionado con el sistema de aportes a sindicatos y cámaras empresariales.
En ese contexto, el artículo 128 generó preocupación en entidades empresarias ante la posibilidad de que su aplicación derive en un desfinanciamiento de estas organizaciones.
Desde las cámaras sostienen que, mientras los aportes sindicales se mantendrían sin modificaciones, una eventual reducción en los aportes empresariales podría generar un desequilibrio en el sistema laboral. En ese sentido, proponen que los aportes obligatorios que reciben los sindicatos tengan su correlato en las asociaciones empresarias, sin afectar la actividad gremial empresaria, particularmente en el caso de las pymes del interior.
Las entidades empresariales explican que estos aportes son fundamentales para sostener la representación colectiva, la capacitación empresarial y la participación en negociaciones paritarias, constituyendo así el sistema de financiamiento que les permite funcionar institucionalmente.

Alta tensión política, sindical y empresarial
El avance de ambos proyectos marca un escenario de alta tensión política, sindical y empresarial, en un contexto donde el Gobierno nacional busca consolidar su agenda legislativa, mientras distintos sectores sociales y económicos se preparan para incidir en el debate parlamentario de estas reformas.
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