El decano de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Horacio Simes, analizó en profundidad el debate sobre la reforma fiscal en la Argentina y marcó una clara distancia con la agenda dominante que insiste en la baja de impuestos como único camino hacia el crecimiento. En una entrevista con Radio Up, el economista sostuvo que el principal problema del país no es solo la presión tributaria, sino sobre todo tener una estructura impositiva muy regresiva, por lo que reclamó un rediseño profundo de la matriz tributaria antes que una simple reducción de tributos.
“Yo soy de los que opina, y los números un poco muestran, la dirección de nuestra estructura impositiva nacional muy regresiva. Yo creo que hablar permanentemente de disminuir impuestos no necesariamente es el camino del crecimiento”, planteó Simes, al abrir el análisis.
Según explicó, gran parte del debate público queda atrapado en consignas simplificadoras que se limitan a hablar de “alivio impositivo” o de “bajar impuestos”, mientras se deja de lado la discusión de fondo: cómo se distribuye la carga tributaria entre los distintos sectores de la sociedad, qué impuestos se priorizan y qué tipo de Estado se quiere sostener.

Una estructura impositiva “muy regresiva” y el falso dilema de bajar impuestos
Simes se ubicó entre quienes sostienen que disminuir impuestos no garantiza por sí mismo el crecimiento económico y, en esa línea, insistió en que la matriz actual castiga a los que menos tienen. “Lo que necesitamos es un Estado, como se diría, más fuerte, que tenga recursos suficientes para atender cuestiones importantes como la infraestructura, la energía, la logística en los países”, subrayó.
Para reforzar su mirada, recordó una reflexión del economista de Harvard John Kenneth Galbraith: “Las empresas no siempre quieren alivio impositivo, costos laborales; lo que necesitan es un mercado, necesitan condiciones para vender y producir, para mejorar la productividad, que no vienen estrictamente de la mano de este tipo de decisiones impositivas, sino todo lo contrario”.
En este sentido, remarcó que defender un Estado más fuerte no implica sostener un Estado ineficiente, sino reclamar que cuente con las herramientas necesarias para garantizar infraestructura, energía y logística, elementos sin los cuales tampoco se puede consolidar el desarrollo del sector privado.
El peso del IVA y la caída de los impuestos progresivos
Al describir la matriz tributaria argentina, el decano fue categórico: casi la mitad de la recaudación proviene del IVA y de otros tributos regresivos, que afectan a todas las personas por igual en términos de porcentaje, independientemente de su nivel de ingresos.
“Nosotros en Argentina tenemos una estructura impositiva que recauda casi el 50% de sus tributos de IVA y otros impuestos que se denominan regresivos porque gravan más a quienes menos tienen”, explicó, y enseguida agregó el ejemplo clásico: cuando se compra pan, “los que se encuentran en la escala de ingresos bajos y altos pagan exactamente la misma proporción”.
En contraposición, detalló que los impuestos progresivos, como Ganancias y Bienes Personales, apenas representan una parte menor de la recaudación y vienen en retroceso. “Recauda alrededor del 30% en lo que son los impuestos progresivos, por ejemplo Ganancias y Bienes Personales, cuya recaudación se ha desplomado a mínimos históricos de 2, 3%”, señaló, y lo vinculó con las deducciones y cambios dispuestos por el Ejecutivo.
Simes recordó que, en muchos países avanzados, la estructura es inversa, ya que se recauda más por impuestos progresivos y menos mediante tributos al consumo: “Los países avanzados en realidad cuentan con una estructura inversa: recaudan más con bienes progresivos, Ganancias y otros, que con impuestos regresivos”.
Por eso, insistió: “Para mí, lo primero que hay que pensar no es una reducción de impuestos, es una reestructuración de la matriz impositiva del país”.

De la rebaja impositiva a una reforma integral y estratégica
A lo largo de la entrevista, Simes remarcó que la discusión sobre la reforma fiscal debería salir del terreno de las consignas y pasar a un planteo más integral y estratégico. Más que enumerar tributos puntuales a eliminar, planteó la necesidad de repensar el diseño general del sistema.
“Sí, claro, tiene que implicar simplificaciones en los trámites, en los procesos, disminución de tributos posiblemente, pero con una mirada un poco más estratégica y no simplemente pensar en disminuir porque sí o desregularizar porque sí, que es la tónica que uno le ve al Gobierno nacional”, cuestionó.
Para el decano, una reforma seria debería avanzar en la simplificación de trámites y procesos administrativos, la revisión de impuestos de emergencia que se consolidaron con el tiempo, eliminación o unificación de tributos solapados, reorientación del peso de la recaudación hacia impuestos progresivos y criterios claros de eficiencia, ahorro de recursos y buen diseño impositivo en la administración pública.
“Yo creo que lo que hay que pensar es en una simplificación, pero que vaya reconvirtiendo la matriz impositiva de regresiva a progresiva, atendiendo a criterios claros… pero yo no hablaría tanto de impuestos específicos, sino de un diseño general de una estructura impositiva diferente”, resumió.
Coparticipación: el corazón del sistema federal tributario
Al ser consultado sobre el impacto de una eventual baja de impuestos en la relación Nación–provincias, Simes fue contundente: “La coparticipación necesariamente es la columna vertebral del sistema federal tributario, con lo cual no puede de alguna manera escapar a todas estas discusiones”.
Reconoció que se trata de un esquema complejo, regulado por leyes que requieren amplios acuerdos: “Es un sistema que tiene que revisarse en forma regular. Obviamente son leyes que se aprueban en congresos y son muchas negociaciones y todas las jurisdicciones tienen su interés y su parte, pero debería estar siempre en la agenda de las discusiones de este tipo de reforma tributaria”.
En provincias como Misiones, la tensión se vuelve palpable entre lo que se genera en concepto de impuestos nacionales y lo que finalmente vuelve por coparticipación. “Siempre es sensiblemente menor, o en muchos casos es sensiblemente menor, que es el caso de la provincia de Misiones, y eso hace que las provincias recurran a impuestos propios para sostener su administración”, explicó.
Frente a la pregunta sobre si los gobernadores podrían “aflojar” con Ingresos Brutos, Simes planteó que eso solo sería posible si se revisa en serio el esquema de repartos: “En la medida que el sistema de coparticipación no fortalezca el regreso de los impuestos nacionales a los territorios donde se generan, los propios mecanismos de recaudación vienen un poco a reforzar” la dependencia de los tributos locales.

Municipios en alerta por la caída de la recaudación
El decano también incorporó al análisis la situación de los municipios, que suelen quedar relegados del debate público pese a ser el nivel de Estado más cercano a la ciudadanía.
“Los municipios también forman parte del régimen de coparticipación, ya reciben la coparticipación de parte de las áreas provinciales”, recordó, y añadió que, en el contexto actual de caída general de la recaudación, muchos distritos están atravesando un momento crítico.
“Por lo que conozco de las realidades municipales, están en una situación bastante difícil tributariamente, por la caída de recaudación general que viene de la mano de la caída de la actividad nacional, del consumo y la producción”, explicó. Por eso, advirtió que los municipios no pueden quedar ajenos a la discusión sobre el sistema fiscal y la coparticipación, porque también dependen de esos recursos para funcionar.
Reformas graduales, no soluciones mágicas
Frente a la idea de que con algunas medidas rápidas se puede resolver el problema fiscal en pocos meses, Simes fue terminante: “Yo creo que estos son negociaciones, procesos de reforma que llevan mucho más tiempo”, señaló, y pidió evitar decisiones apresuradas.
“Me parece que el rediseño de la estructura impositiva debe ser cauto y muy, muy pensado para que sea justamente lo más eficiente posible y que sea duradero”, insistió, al remarcar que las reformas tributarias deben trascender un solo ciclo de gobierno y apuntar a una mayor estabilidad.

El rol de la academia: conocimiento para decisiones mejor informadas
En el tramo final de la entrevista, surgió una pregunta clave: ¿se convoca a la academia para debatir estas reformas o todo pasa por la política?
Simes sostuvo que, en general, cuando las reformas ingresan al Congreso o a las legislaturas, “suelen ser citados, invitados distintos actores de organismos científico–tecnológicos, universidades y otros especialistas a conversar”.
Sin embargo, reconoció que no tiene conocimiento de que eso esté sucediendo en este momento, aunque consideró que sería deseable que se generen espacios formales de diálogo entre el sistema político, la academia y otros actores sociales.
En síntesis, para Horacio Simes, la verdadera reforma fiscal que la Argentina necesita no pasa por una simple reducción de impuestos, sino por transformar una matriz impositiva regresiva en otra más progresiva, capaz de sostener un Estado eficiente, reducir desigualdades y acompañar el desarrollo económico con una mirada federal e inclusiva, donde Nación, provincias, municipios y la academia puedan sentarse a la misma mesa.
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