El Cilindro de Avellaneda fue una caldera. Las bengalas, el humo azul y blanco y los cánticos marcaron una noche que prometía ser histórica. Racing necesitaba revertir el 0-1 de la ida ante Flamengo para meterse en la final de la Copa Libertadores, pero se topó con un muro: Agustín Rossi. Por el golero argentino, la "Acadé" empató 0-0 ante el Fla y ser quedó sin chances de viajar a Lima.
El equipo de Gustavo Costas no solo debía remar desde atrás en el resultado, sino también en lo futbolístico. Sin Santiago Sosa, lesionado por una fractura en el malar derecho, el técnico apostó por Bruno Zuculini en un rol mixto entre defensa y mediocampo. También ingresaron Facundo Mura y Juan Nardoni, en un esquema que osciló entre un 5-2-3 y un 4-1-4-1, según lo pedía el partido.

A Racing le costó imponer condiciones. Flamengo mostró jerarquía en cada pase y precisión en velocidad, con un plan claro diseñado por Filipe Luís: anotar un gol que liquidara la serie. En el primer tiempo, Facundo Cambeses sostuvo al local con dos tapadas notables ante Guillermo Varela y Giorgian De Arrascaeta.
El ataque académico se resumió en pelotazos a Tomás Conechny y Adrián “Maravilla” Martínez, quien volvió a quedar aislado y sin juego. A los 10 minutos, Racing tuvo su chance más clara con un cabezazo de Conechny que Rossi desvió con una reacción brillante. Sería la primera de varias intervenciones determinantes del arquero argentino.

En el complemento, el partido cambió de ritmo. Flamengo bajó la intensidad y se replegó, mientras que Racing empujó con más corazón que claridad. La expulsión de Gonzalo Plata, por un leve golpe a Marcos Rojo, dejó al conjunto brasileño con diez jugadores y desató el enojo de todo el banco visitante. Aun así, el equipo de Costas no logró aprovechar la superioridad numérica.
Duván Vergara intentó desequilibrar por los costados y Luciano Vietto ingresó en los minutos finales para aportar calidad, pero el resultado no se movió. Rossi volvió a ser protagonista con una atajada a puro reflejo ante un remate de Vietto que pudo cambiar la historia.

El pitazo final selló la eliminación de Racing y el pase de Flamengo a la gran final en Lima. Hubo aplausos y bronca contenida en las tribunas, conscientes de que el esfuerzo no alcanzó. En una noche intensa, el corazón académico no pudo con la firmeza brasileña ni con la figura implacable de Rossi.



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