En un país profundamente atravesado por la fe como Argentina, el Viernes Santo solía ser un punto de inflexión en los medios de comunicación: una pausa espiritual, una jornada de recogimiento que encontraba su eco en las pantallas y portales. Sin embargo, hoy, el “rating de Dios” parece competir con la lógica del click, la agenda del escándalo y el vértigo de la política.
Entre la fe y el algoritmo
Un relevamiento realizado esta mañana por Radio Up en los principales sitios de noticias del país —Clarín, Infobae, Página/12, La Nación, Crónica, TN y Ámbito— reveló una tendencia clara: el contenido espiritual y religioso fue relegado a las secciones secundarias, cuando no completamente ausente de la portada.
Mientras que temas como el deporte, la pelea mediática entre Viviana Canosa y Mariana Fabbiani, el precio del dólar o el clima de Pascua ocupaban los titulares.
Sólo algunos medios católicos, como Aica o Vida Nueva, y algunos portales provinciales con fuerte identidad religiosa (como los de Corrientes, Salta o Misiones) dedicaron espacios destacados a la fecha, con mensajes del Papa Francisco o reflexiones litúrgicas.
¿Qué busca la audiencia hoy?
Google Trends ofrece otra dimensión del fenómeno. En lo que va del día, los términos más buscados en Argentina son: horarios de misas, qué se puede comer en Viernes Santo, Netflix recomendaciones, feriado bancos y Canosa Fabbiani. La palabra «Jesús» no aparece entre las primeras 20.
Esto refleja una grieta silenciosa: mientras millones de argentinos mantienen viva su fe y respetan los rituales del día —ayuno, vigilia, reflexión, silencio— los medios masivos, cada vez más digitalizados, priorizan lo viral, lo urgente, lo que genera reacción rápida.
Hoy, mientras el mundo acelera, tal vez la enseñanza del Viernes Santo sea justamente detenerse. Apagar el ruido. Escuchar el silencio. Y recordar que, aunque no tenga rating, el mensaje más poderoso de todos los tiempos sigue siendo el de un hombre clavado en una cruz por amor:
“Maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero, y como oveja que enmudece ante su trasquilador, no abrió su boca” (Isaías 53:7)



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