Belén Rodríguez lleva adelante desde hace dos meses un emprendimiento propio de cosas dulces llamado “Ligera Tentación”, en el barrio San Onofre de Posadas, con la ayuda de su marido. La iniciativa nació como una forma de generar ingresos económicos, mientras reúne dinero para festejar el segundo cumpleaños de su hijo, que será el en octubre. Para comenzar, destinó 50 mil pesos y empezó a vender productos caseros barrio por barrio, principalmente durante los fines de semana.
La propuesta surgió de su gusto por la cocina y de la inspiración que recibió de su madre, a quien recuerda como una mujer trabajadora e independiente. Rodríguez decidió iniciar el emprendimiento después de dejar su empleo al quedar embarazada, en un contexto de aumento del costo de vida y con el objetivo de poder organizar el cumpleaños de su hijo. Actualmente, vende pastafrolas, pastelitos, budines, tartas y alfajores de maicena, entre otros productos, con ventas principalmente en la zona de la costa y la plaza, además de ofrecerlos en el ámbito laboral de su marido. Los interesados pueden comunicarse al 3764562346.
En diálogo con Radio Up, la mujer contó que la idea también representa un proyecto personal que pretende sostener más allá del objetivo inicial.
“Yo quise copiarle el ejemplo” a su mamá, explicó la emprendedora al recordar la influencia que tuvo su madre en su decisión de trabajar de manera independiente.
Rodríguez relató que comenzó con una inversión inicial de 50 mil pesos, destinada principalmente a la compra de los ingredientes necesarios para elaborar sus primeros productos.

Desde entonces, comenzó a recorrer distintos sectores de la ciudad durante los fines de semana para ofrecer sus preparaciones de manera presencial.
“Voy barrio por barrio los fines de semana por acá, la parte de Sononofe, y ofrecemos pastelitos, pastaflora. Ahora estamos ofreciendo budines”, señaló durante la entrevista con Radio Up.
La emprendedora explicó que uno de sus principales objetivos es reunir recursos para celebrar los dos años de su hijo, aunque aclaró que el proyecto no termina con ese festejo.
“Mi motivación es mi niño”, afirmó Rodríguez, quien además sueña con transformar el emprendimiento en una actividad comercial de mayor escala.
La celebración está prevista para el 10 de octubre, fecha en la que la familia espera presentar una mesa dulce elaborada íntegramente por ellos mismos.
Para Belén, el emprendimiento representa además una posibilidad de construir un proyecto propio a largo plazo.
“Yo sueño con tener mi localcito con cosas dulces y saladas también. Ya estoy planificando parte por parte”, contó.
La emprendedora sostuvo que Ligera Tentación busca convertirse en mucho más que una herramienta para recaudar dinero para el cumpleaños.
“Este es un pequeño objetivo que quiero lograr, pero después va a seguir. Todo sea por mi hijo”, expresó.
Actualmente, las ventas todavía son variables. Rodríguez reconoció que algunos fines de semana los productos se venden rápidamente, mientras que en otras oportunidades debe esforzarse más para encontrar compradores.
“A veces cuesta, a veces sale rápido y a veces cuesta un poco más”, explicó.
La estrategia comercial se concentra principalmente en las ventas presenciales, ya que las redes sociales todavía no generan el mismo movimiento.
“En las redes no me sale mucha venta, no sé si porque soy nueva, porque falta que me conozcan un poco más”, comentó la emprendedora.
Por ese motivo, la plaza y la costa se transformaron en algunos de los principales puntos de venta de sus productos.
Rodríguez también encontró una alternativa para promocionar sus elaboraciones a través del trabajo de su marido, quien lleva productos para que sus compañeros los prueben.
La estrategia comenzó a dar resultados, especialmente con los budines.
“Llevó unos budines y ahora le piden de vuelta”, relató Belén, quien destacó que los clientes comenzaron a consultar cuándo volverían a preparar los productos.
Para la emprendedora, esa respuesta resulta especialmente importante porque demuestra que los consumidores no solamente compran una vez, sino que pueden volver a elegir sus elaboraciones.
“Lo que más quiero es que cuando las personas nos compren nos vuelvan a elegir porque les gusta, porque le pongo dedicación, le ponemos amor”, manifestó.
Entre los productos que ofrece actualmente se encuentran pastafrolas, budines, pastelitos, tartas y alfajores de maicena.
También comenzó a preparar combos para cumpleaños, con distintas alternativas pensadas para celebraciones familiares.
En cuanto a los precios, explicó que una pastafrola de aproximadamente 20 centímetros tiene un valor de 6.000 pesos, mientras que la porción se comercializa a 2.000 pesos.
Los budines de 300 gramos tienen un precio de 3.500 pesos, mientras que los de 500 gramos se venden a 5.000 pesos, según detalló durante la entrevista.
Entre las elaboraciones que actualmente tienen mayor demanda aparecen los budines y los alfajores de maicena.
La emprendedora señaló que los consumidores suelen inclinarse por productos que ya conocen, aunque ella busca diferenciarse de otras propuestas.
“Yo quería hacer algo diferente. Yo quiero destacarme diferente de las ventas”, sostuvo Rodríguez.
En ese sentido, explicó que también recibió consultas por otros productos, como los churros, aunque por el momento decidió no incorporarlos a su oferta.
El trabajo cotidiano comienza con la recepción de pedidos y la organización de los ingredientes necesarios para cada jornada de producción.
Si faltan insumos, Belén se encarga de realizar las compras y separar el dinero destinado a la elaboración.
La producción se realiza dentro de su propia casa, donde cuenta con una mesa de trabajo y un horno para preparar los productos.
Su marido también tiene un rol fundamental en la actividad, tanto en la elaboración como en las tareas relacionadas con el cuidado de su hijo.
“Él es un re compañero. La verdad que me hace el aguante en todo”, destacó Belén.
Cuando existen pedidos, ambos se organizan para preparar las elaboraciones. En otras ocasiones, Rodríguez continúa sola con la producción mientras su marido se ocupa del niño.
Los envíos también forman parte de la dinámica del emprendimiento. En algunos casos, su marido los realiza en bicicleta, debido a que todavía no cuentan con la posibilidad de utilizar la moto para esa tarea.
La producción se mantiene acotada porque el emprendimiento se encuentra en una etapa inicial.
“Estoy empezando de a poquito”, explicó Rodríguez, quien señaló que habitualmente prepara alrededor de seis o siete budines y unas tres pastafrolas, dependiendo de los pedidos.
La intención es evitar producir grandes cantidades sin tener compradores confirmados y, al mismo tiempo, avanzar progresivamente en el crecimiento del negocio.
La emprendedora reconoce que todavía queda un largo camino por recorrer, pero mantiene como meta concreta contar algún día con su propio espacio comercial.
El proyecto combina así emprendimiento familiar, cocina casera y generación de ingresos, pero también tiene un fuerte componente emocional relacionado con el deseo de brindarle a su hijo una celebración especial.
“Me gusta hacer las comidas, los budines, los postres”, contó Belén al explicar que su vínculo con la cocina comenzó desde pequeña, cuando ayudaba a su madre.
Esa experiencia terminó convirtiéndose en una de las principales motivaciones para elegir el rubro de los productos dulces.
A dos meses de haber comenzado, Ligera Tentación atraviesa sus primeros pasos y busca consolidar una clientela estable.
Mientras trabaja para alcanzar el objetivo del cumpleaños del 10 de octubre, Rodríguez proyecta continuar con el emprendimiento y ampliar progresivamente su propuesta.
Su historia refleja cómo una iniciativa nacida de una necesidad familiar puede convertirse también en un proyecto de vida, con la expectativa de crecer y alcanzar, en el futuro, el sueño de tener un local propio.
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