La situación de los pescadores de Posadas atraviesa un momento complejo. Así lo describió Emilio Mendieta, pescador comercial con 18 años de permiso, durante una entrevista con Radio Up, donde reclamó respuestas y asistencia para un sector que, según explicó, depende exclusivamente de la pesca para sostener a sus familias.
“Nuestra situación es medio crítica por el tema de que no tenemos más pescado”, sostuvo Mendieta. En ese sentido, apuntó directamente al impacto que, según su experiencia, tuvo la represa de Yacyretá sobre la actividad pesquera. “El tema de Yacyretá nos fundió nuestra fuente de trabajo y no tenemos sueldo. Vivimos el día a día”, afirmó.
Mendieta explicó que son aproximadamente 115 los pescadores de Posadas, desde la zona del límite de Corrientes hacia distintos sectores del río Paraná, y remarcó que detrás de cada trabajador hay familias que dependen de los ingresos generados por la pesca.
Reclaman asistencia económica durante la veda
Uno de los principales reclamos planteados durante la entrevista está relacionado con la asistencia económica durante los períodos de veda.
El pescador aseguró que en años anteriores existió un mecanismo de ayuda que involucraba a organismos provinciales, pero cuestionó que los pagos no se hayan realizado de manera regular.
Según relató, en una oportunidad recibieron una primera cuota de apenas 15.000 pesos, mientras que quedó pendiente un monto de 65.000 pesos. También mencionó otro pago pendiente de 94.000 pesos, que, según explicó, terminó siendo abonado en tres partes.
Mendieta cuestionó el mecanismo de pago y reclamó que los pescadores puedan recibir el dinero correspondiente cuando comienza la veda, ya que durante ese período no pueden desarrollar normalmente su actividad. “Nosotros respetamos la veda”, remarcó, y sostuvo que el Estado debería contemplar que los pescadores necesitan contar con un ingreso para atravesar ese período.
“Nos pidieron el CBU y nunca llegó la plata”
Otro de los puntos señalados por el pescador fue el pedido de cuentas bancarias para realizar los depósitos.
Mendieta contó que los pescadores tuvieron que gestionar sus cuentas y entregar sus datos bancarios a los organismos correspondientes, pero aseguró que el dinero finalmente no llegó.
Incluso relató las dificultades que tuvieron algunos trabajadores para abrir y manejar sus cuentas bancarias, debido a que no todos están familiarizados con la utilización de teléfonos celulares y herramientas digitales.
El pescador también cuestionó la falta de información respecto del circuito administrativo de los fondos. “No sé quién queda con la plata de los pescadores”, expresó durante la entrevista, al reclamar explicaciones a los organismos involucrados.
Una actividad que cambió por la disminución del pescado
Para Mendieta, la problemática económica está directamente vinculada con la transformación que sufrió la pesca en el río Paraná.
El pescador recordó que nació y se crió en la zona de El Brete y que durante buena parte de su vida pudo vivir de la actividad. “Antes era una pesca distinta que ahora”, explicó.
Actualmente, según describió, la especie que más logran obtener es la boga, mientras que el pacú, que anteriormente tenía mayor presencia, habría disminuido.
También señaló que los ejemplares de boga que consiguen actualmente suelen ser de entre un kilo y medio y dos kilos, mientras que los peces de mayor tamaño son cada vez menos frecuentes.

El efecto de Yacyretá sobre la pesca
Mendieta atribuyó parte de las dificultades a las condiciones que presenta actualmente el río y volvió a señalar a Yacyretá como uno de los factores que afectaron la actividad.
Según explicó, el movimiento del agua ya no sería el mismo que conoció durante sus primeros años como pescador. Afirmó que el agua permanece con menor movimiento y que esa situación repercute en el comportamiento de los peces. El pescador también sostuvo que esperan determinadas especies que actualmente no estarían subiendo hacia la zona de Posadas como antes.
Para quienes viven de la pesca, esta disminución significa directamente menos capturas y menos ingresos.
“No tenemos otra cosa que hacer”
Uno de los aspectos más fuertes de la entrevista fue la descripción de la vida cotidiana de los pescadores.
Mendieta explicó que se levanta aproximadamente a las 4:20 o 5:20 de la madrugada y que alrededor de las 6 ya se encuentra en la zona de pesca.
Incluso con lluvia y viento, los trabajadores continúan ingresando al río porque necesitan generar ingresos. “No tenemos ni un sueldo ni una ayuda de nadie”, afirmó.
El pescador explicó que, cuando la pesca no alcanza, debe realizar otras changas, como cortar pasto, para poder sostener a su familia. “No sabemos hacer otra cosa”, resumió.
La pesca como único sustento familiar
Mendieta remarcó que la pesca no representa para ellos una actividad recreativa, sino una fuente de trabajo y subsistencia.
Durante la entrevista mencionó el caso de otros pescadores con familias numerosas y explicó que los ingresos dependen directamente de lo que puedan sacar del río durante cada jornada.
Cuando la pesca es escasa, la situación se vuelve todavía más complicada. “Ayer no saqué nada, no llevé nada”, contó, al explicar las dificultades que implica regresar a casa sin pescado para vender.
Cómo comercializan el pescado
Ante la pregunta sobre la comercialización, Mendieta explicó que los pescadores utilizan incluso las redes sociales para encontrar compradores. “Por TikTok tenemos que hacer firmar. Mediante eso tenemos pescado”, relató.
Además, señaló que comercializa los ejemplares que obtiene desde su propia vivienda. La totalidad de lo que logran pescar, aseguró, tiene destino comercial porque representa el ingreso necesario para mantener a sus familias.
Las canoas también sufren el deterioro
La precariedad de la actividad también se refleja en las herramientas de trabajo. Durante la transmisión, Mendieta mostró una de las embarcaciones dañadas y explicó que otra canoa había sufrido roturas debido al viento.
Las condiciones climáticas, la falta de recursos y el deterioro de las embarcaciones agregan nuevas dificultades para quienes necesitan ingresar al río todos los días.
Reclamos a Ecología y al Gobierno
Mendieta pidió que el Ministerio de Ecología de Misiones tome medidas para acompañar a los pescadores y reclamó que las autoridades atiendan los planteos del sector.
También cuestionó la falta de respuestas y afirmó que, en distintas oportunidades, debieron recurrir a los medios de comunicación para visibilizar sus reclamos.
Según relató, una manifestación frente a dependencias de Ecología estuvo vinculada con el reclamo por un pago pendiente de 94.000 pesos, que finalmente lograron cobrar después de insistir públicamente. “Mediante la prensa cobramos los 94”, sostuvo.
El pescador también expresó su malestar porque, según su relato, las autoridades no responderían a los pedidos de los trabajadores.
La comparación con los pescadores paraguayos
Otro de los reclamos expuestos por Mendieta fue la diferencia que observa entre la situación de los pescadores de Posadas y la de trabajadores del lado paraguayo.
Contó que visitó a pescadores paraguayos y aseguró que allí observó infraestructura y asistencia que, según su mirada, no tienen los trabajadores argentinos. Mencionó la existencia de un predio, motores, lanchas y balanzas, entre otros elementos destinados a acompañar la actividad.
En contraste, afirmó que los pescadores de Posadas no cuentan con un espacio similar y que incluso debieron buscar por sus propios medios un lugar donde desarrollar su actividad.

“El pescador no debe morir”
La situación planteada por Mendieta también abrió una discusión sobre el futuro de una actividad tradicional vinculada históricamente con el río Paraná.
El pescador tiene 18 años de permiso comercial y manifestó su intención de continuar hasta jubilarse. Su historia está ligada a la costa posadeña y a una forma de vida que, según planteó, se encuentra cada vez más amenazada.
Durante el programa, los periodistas de Radio Up remarcaron que detrás de las imágenes cotidianas de los pescadores sobre la costa existe una realidad económica y familiar que muchas veces permanece invisible. La pesca, en este contexto, no es solamente una actividad productiva. También representa una forma de vida, un oficio y una relación histórica con el río.
Un reclamo que busca respuestas
El testimonio de Emilio Mendieta dejó planteada una serie de reclamos: asistencia económica durante la veda, regularidad en los pagos, acompañamiento institucional, mejores condiciones de trabajo y medidas frente a la disminución de la pesca.
El pedido central es que los organismos provinciales intervengan y que los pescadores sean considerados dentro de las políticas destinadas a quienes dependen directamente de los recursos del río.
Mientras tanto, los trabajadores continúan levantándose de madrugada, incluso con lluvia y viento, para intentar conseguir algunos ejemplares que luego puedan vender. “No tenemos otra cosa que hacer”, resumió Mendieta.
Para ellos, cada jornada en el Paraná significa mucho más que una salida de pesca: representa la posibilidad de llevar el sustento a sus hogares.
Hoy habrá un operativo integral de salud en la Chacra 150 de Posadas https://t.co/8LMW5lTIf6 pic.twitter.com/kgyQwP85Dw
— Radio Up (@radioupar) August 19, 2026



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