Una multitudinaria movilización recorrió este martes las calles céntricas de Posadas bajo el lema “la discapacidad está en emergencia”, para denunciar la crisis del sector y los meses de atraso en los pagos a prestadores, centros de día y acompañantes terapéuticos. La protesta se replicó también en Buenos Aires, en una jornada de visibilización nacional.
Florencia Eskinazi, directora del centro de día Owatá, explicó a Radio UP que la marcha convocó a instituciones categorizadas de toda la provincia. “Decidimos movilizarnos porque es una situación que nos excede y creemos que hay que visibilizar lo que está pasando”, afirmó. Esta será la primera de una serie de protestas.
La directora reveló que no reciben pagos del Programa Federal Incluir Salud desde octubre de 2025. “Venimos sosteniendo el servicio gracias a reservas propias, pero ya no podemos sostener más. No hay manera de aguantar cinco o seis meses de atraso”, denunció.
Eskinazi detalló los recortes que ya tuvieron que implementar. “Ya el año pasado suspendimos el desayuno y la merienda. La semana pasada tomamos la decisión de suspender también el almuerzo”, contó. Y advirtió, “estamos evaluando reducir la carga horaria tanto del personal como de los usuarios”.
“Si estas instituciones desaparecen, las personas con discapacidad quedarán desamparadas”
La directora del centro de día Owatá fue contundente sobre las consecuencias de la crisis. “Si este tipo de instituciones desaparecen, muchas personas con discapacidad van a quedar desamparadas”, alertó. Y remarcó, “hay que visibilizar, hay que hacer entender lo que está pasando. Muy pocos entienden la gravedad de esto”.
Rosa Laterza, madre de Ricardo Cabaña, un joven con discapacidad, retrató la angustia de las familias. “Estamos pasando una mala situación. Retiraba los remedios en la farmacia del Hospital Carrillo, pero me dijeron que busque en el centro”, relató. Y agregó, “alquilamos pero no nos alcanza ni para comer, ni siquiera para los medicamentos. Mi hijo tiene retraso madurativo”.
Elsa Zarza, otra de las participantes, contó que el CENEMI ya no puede brindar las actividades recreativas. “Mis hijos se aburren en su casa. Necesitan eso para su recreación”, explicó.
“Económicamente no podemos pagar las actividades privadas para cada uno. Esto ya es una discriminación, porque les quitan posibilidades que los chicos sin discapacidad sí tienen”, concluyó.



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