En una jornada que pudo haber terminado en tragedia, la Policía de Misiones demostró una vez más la importancia de la capacitación en primeros auxilios y la rapidez de reflejos ante situaciones de vida o muerte. Este lunes 19 de enero de 2026, minutos después de las 11:20 horas, la guardia de la Comisaría Quinta de Oberá, dependiente de la Unidad Regional II, se convirtió en el escenario de un rescate heroico que mantiene en vilo a la comunidad local.
Todo comenzó cuando una joven madre de 22 años irrumpió desesperada en la dependencia policial. En sus brazos cargaba a su pequeño niño de tres años, quien presentaba un cuadro de pérdida de conocimiento total. Según el relato desgarrador de la progenitora, el niño habría hallado un vaso con lavandina dentro de su domicilio y, en un descuido doméstico, ingirió el líquido corrosivo, lo que le provocó un colapso inmediato de sus funciones vitales.
Ante la gravedad del cuadro y entendiendo que cada segundo era vital para la supervivencia del menor, el Cabo de Policía Ángel Fabián Knass tomó la iniciativa sin dudarlo. El efectivo inició de manera inmediata las maniobras de reanimación y primeros auxilios específicas para casos de intoxicación por químicos. Gracias a su intervención técnica y serena, el niño comenzó a emitir las primeras señales de reacción, recuperando parcialmente la consciencia en el lugar.
Sin embargo, la emergencia no terminaba allí. La estabilización inicial era solo el primer paso para salvar al pequeño. De forma coordinada, el Cabo Knass, junto al Oficial Subayudante Sebastián Bandura, organizaron un operativo de traslado urgente hacia el centro de salud más cercano. Utilizando el móvil policial como unidad de emergencia, los efectivos abrieron paso entre el tránsito de Oberá para garantizar que el menor llegara a manos profesionales en el menor tiempo posible.

Atención médica para el niño
Al arribar al Hospital local, el niño fue recibido por el equipo de la guardia pediátrica, quienes continuaron con el protocolo de desintoxicación y estabilización. Los médicos de turno destacaron que la rápida intervención policial fue el factor determinante para evitar daños irreversibles o un desenlace fatal, dado el alto grado de toxicidad del producto ingerido.
Actualmente, el menor permanece internado en observación bajo un estricto seguimiento médico. Fuentes hospitalarias indicaron que se le realizarán estudios de evaluación exhaustiva para descartar lesiones internas en el tracto digestivo o respiratorio. La madre del niño acompaña permanentemente su evolución, mientras que la comunidad de la Unidad Regional II resalta el profesionalismo y la humanidad de los efectivos Knass y Bandura en este dramático suceso.
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