La pobreza en Argentina cerró el segundo semestre de 2025 en 28,2%, la cifra más baja desde 2018, según el último informe del INDEC. Sin embargo, el politólogo y periodista económico Martín Epstein cuestionó en Radio UP la metodología oficial y advirtió que los instrumentos de medición estarían distorsionando la realidad.
El dato oficial indica que 8,5 millones de personas se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que representa una caída de 3,4 puntos porcentuales respecto al primer semestre del año. Pero Epstein sostuvo que el promedio anual esconde una tendencia preocupante. “En el último trimestre del año la pobreza empezó a repuntar”, afirmó.
Los cuestionamientos a la metodología del INDEC
Epstein explicó que la medición de pobreza en Argentina se realiza exclusivamente por ingresos, un método que, en contextos de alta inflación, arroja resultados volátiles. “Hay que mirar hacia adentro de cómo se configura el dato para entender que no pareciera muy cercano a la realidad”, señaló.
El analista advirtió que los instrumentos que utiliza el INDEC están siendo cuestionados por distintos organismos internacionales. “No sólo lo cuestionamos nosotros desde CEPA, lo cuestiona el propio Fondo Monetario Internacional”, reveló. El año pasado, recordó, el gobierno nacional se había comprometido a cambiar el índice de medición de precios, pero finalmente desistió de hacerlo.
El problema central, según Epstein, es que los aumentos de tarifas y servicios públicos están subrepresentados en las estructuras metodológicas. “Esto altera el resultado de la economía real y genera una distorsión de lo que realmente está pasando en Argentina”, sostuvo.
La discusión de fondo sobre cómo medir la pobreza
Epstein planteó dos niveles de debate. El primero, a largo plazo, tiene que ver con la necesidad de incluir otras dimensiones además del ingreso. “Suena más sensato pensar en una medición de pobreza que incluya aspectos sociodemográficos y acceso a servicios”, argumentó.
El segundo debate, más inmediato, apunta a los cambios que introdujo el gobierno nacional en la forma de captar los ingresos de las familias. “Modificaron la encuesta permanente de hogares, hicieron cambios en las preguntas que hicieron más precisa la captación de esos ingresos, pero rompieron la serie para atrás”, explicó.
Un ejemplo concreto, hasta 2023 no se consideraban como ingreso los planes de asistencia, la tarjeta alimentaria o la asignación universal. “Ahora sí”, señaló Epstein, lo que altera la comparabilidad histórica de los datos.
El dilema de los salarios no registrados
Consultado sobre los trabajadores informales, Epstein advirtió que las nuevas mediciones generan distorsiones. “En la medición de los no registrados, pareciera que le vienen ganando por 80 puntos a la inflación en el último año, cosa que suena bastante poco sensato”, cuestionó.
Explicó que la encuesta actual no pregunta por salario sino por ingresos, e incluye toda la asistencia estatal. “Ahí se ha distorsionado el índice de salarios por una decisión del gobierno de cambiar la forma de medir”, concluyó.
¿La pobreza volverá a subir? el pronóstico de Epstein
Epstein fue claro respecto al futuro cercano. “Va a depender sobre todo de la situación de la inflación. En la medida que los alimentos sigan subiendo, lo que va a ocurrir con la pobreza es que va a seguir aumentando”, afirmó.
Es una cuestión matemática, explicó. Así como el año pasado bajó porque los alimentos corrieron por debajo de la inflación general, ahora una suba de precios impactará directamente en el índice. “Hay que tomar con pinzas tanto las disparadas fuertes de los niveles de pobreza como las caídas muy bruscas”, advirtió.
Para el analista, una medición más sensata debería incluir cuestiones habitacionales y acceso a servicios públicos. “Y esto no cambia gráficamente de un día para el otro. Con un gobierno que ha distribuido la obra pública, difícilmente pueda mejorar las condiciones de vida de la gente”, sentenció.



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