El autofinanciamiento mediante planes de ahorro para la compra de vehículos continúa siendo una de las modalidades más elegidas por quienes buscan acceder a un automóvil sin recurrir a un crédito tradicional. Sin embargo, también es uno de los sistemas que más consultas genera por incumplimientos, demoras y conflictos vinculados a las relaciones de consumo.
En diálogo con La Última Rosca, programa que se emite por Radio Up, la abogada Eliana Oudín explicó cómo funciona este sistema y cuáles son los derechos que tienen los consumidores frente a eventuales abusos por parte de las administradoras de planes de ahorro, las concesionarias o las terminales automotrices.
“Muchas personas creen que al pagar una cuota ya están comprando un auto en cuotas, pero en realidad los planes funcionan como un círculo cerrado de ahorro”, señaló Oudín.
La letrada explicó que los grupos están integrados por personas que realizan aportes mensuales, mientras el valor de la cuota se actualiza conforme al precio del vehículo. Cada mes, una unidad se adjudica mediante sorteo o licitación.

Según Oudín, uno de los aspectos centrales que deben conocer los consumidores es que todos los integrantes de la cadena comercial responden por los incumplimientos.
“Frente a cualquier abuso o incumplimiento contractual, el consumidor puede reclamar tanto a la administradora del plan de ahorro, como a la concesionaria y al fabricante del vehículo. Todos son solidariamente responsables porque participan de la comercialización”, afirmó.
Entre los conflictos más frecuentes aparecen las demoras en la entrega de vehículos, especialmente cuando existen cambios de modelo, y los problemas para recuperar el dinero cuando una persona decide renunciar al plan antes de finalizarlo.
En ese sentido, Oudín aclaró que la posibilidad de solicitar el reintegro existe, aunque el consumidor deberá esperar a que concluya el grupo de ahorro.
“Más allá de cuántas cuotas haya pagado, siempre puede pedir el reintegro de lo aportado. El problema es que normalmente deberá esperar hasta la finalización del grupo, que suele durar 84 cuotas, es decir, siete años”, explicó.
La especialista también hizo referencia a una de las consultas más habituales: los planes denominados 80/20, 70/30 o similares.
Según indicó, estas modalidades hacen referencia al porcentaje del capital que debe integrarse una vez adjudicado el vehículo.
“En un plan 80/20 el suscriptor paga mensualmente sobre el 80% del valor del vehículo y, cuando resulta adjudicado, debe integrar el 20% restante para retirar la unidad”, detalló.
Respecto de los aumentos en las cuotas, Oudín recordó que durante los períodos de alta inflación numerosos consumidores acudieron a la Justicia para frenar los incrementos mediante medidas cautelares.
Sin embargo, explicó que esas soluciones no siempre evitaron el pago de las diferencias.
“En muchos casos los aumentos que fueron suspendidos terminaron trasladándose al final del plan mediante una cuota extraordinaria, conocida como la cuota 85”, sostuvo.
La abogada consideró que el incremento de las cuotas responde al propio funcionamiento del sistema, ya que el valor está directamente vinculado al precio actualizado del vehículo.
“Cuando una persona ingresa a un plan de ahorro debe saber que el valor de la cuota está atado al precio del automóvil. Es una característica propia del sistema de ahorro previo”, indicó.
Otro de los reclamos frecuentes está relacionado con personas que finalizaron de pagar el plan o aceptaron una liquidación por renuncia, pero nunca recibieron el dinero comprometido por la administradora.
Oudín contó que actualmente representa a un consumidor que, tras aceptar el monto informado por la empresa y enviar toda la documentación requerida, jamás recibió el pago.
“Ante ese incumplimiento iniciamos una acción sumarísima de defensa del consumidor para exigir el pago actualizado, con intereses y las sanciones correspondientes”, explicó.
También mencionó situaciones en las que consumidores cancelaron completamente el plan y la empresa nunca entregó el vehículo.
“En esos casos la Justicia ya ha reconocido el derecho a cobrar el valor actualizado del automóvil e incluso aplicó daños punitivos por el incumplimiento deliberado de las administradoras”, remarcó.
Otro aspecto que suele generar dudas es la posibilidad de vender o transferir un plan de ahorro.
La especialista aclaró que la operación es perfectamente posible.
“Si el vehículo todavía no fue retirado, se realiza una cesión de derechos mediante un formulario que normalmente proporciona la concesionaria. Si el auto ya fue adjudicado, continúa a nombre del titular, aunque permanece prendado hasta cancelar totalmente la deuda”, explicó.
Finalmente, Oudín advirtió sobre otro punto que suele pasar desapercibido: el dinero que las administradoras ofrecen devolver al finalizar un grupo luego de una renuncia anticipada.
“Muchas personas aceptan el monto que les ofrecen porque creen que es lo único que corresponde, pero en realidad deberían reintegrar todo lo aportado, descontando únicamente los gastos administrativos y la penalidad prevista en el contrato”, afirmó.
La especialista recomendó revisar cuidadosamente cada situación antes de aceptar una liquidación y recordó que la Ley de Defensa del Consumidor brinda herramientas para reclamar judicial o administrativamente cuando existen incumplimientos, falta de información o prácticas abusivas en los planes de ahorro.
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