La medida reabre un frente de conflicto en el sistema aerocomercial argentino y genera preocupación en el sector por posibles afectaciones en servicios esenciales de los aeropuertos, con impacto potencial en demoras, reprogramaciones y cancelaciones de vuelos.
Reclamo salarial y condiciones laborales, en el centro del conflicto
El conflicto entre ATE y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) se arrastra desde hace meses y tiene como principal eje el incumplimiento del pago de una suma no remunerativa que debía incorporarse a los haberes de febrero, además de la exigencia de reapertura de paritarias y mejoras en las condiciones laborales.
Desde el sindicato sostienen que el deterioro del marco laboral complica el funcionamiento operativo habitual del sistema. En ese sentido, ATE advirtió que “el deterioro de las condiciones laborales y la falta de respuestas oficiales hacen cada vez más difícil sostener la operación con normalidad, incluso fuera de escenarios de conflicto”.
Áreas críticas bajo alerta operativa
El coordinador nacional de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, confirmó la adhesión del sector al paro y detalló que podrían verse afectadas áreas sensibles del sistema aeronáutico, como controles, fiscalización, seguridad operativa y servicios en plataforma.
Según el dirigente, la interrupción o ralentización de estas tareas puede generar un efecto en cadena sobre la operación diaria de los aeropuertos, forzando escenarios de contingencia con impacto directo en la programación de vuelos domésticos e internacionales.

Belelli también planteó un riesgo estructural más amplio vinculado al funcionamiento del sistema: el llamado “riesgo reputacional”. En sus declaraciones, advirtió que la aviación se basa en un principio de confianza internacional y que un debilitamiento sostenido de los equipos técnicos podría afectar los estándares de control y fiscalización, tensionando la relación del sistema argentino con organismos y contrapartes internacionales.
Conciliación obligatoria y antecedente inmediato del conflicto
El actual escenario se vincula directamente con la conciliación obligatoria dictada el 18 de marzo de 2026 por el Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, que intervino en el conflicto con el objetivo de garantizar la normal prestación de los servicios y abrir una instancia de negociación.
En ese contexto, ATE había suspendido un paro previsto entre el 18 y el 24 de marzo, que contemplaba afectaciones parciales de servicios y la atención de vuelos humanitarios, sanitarios y oficiales.
Si bien el gremio acató la medida, cuestionó su efectividad como herramienta de resolución del conflicto y mantuvo sus reclamos salariales. Tras el vencimiento del período de conciliación, el sindicato sostuvo que recuperó su “libertad de acción” y anunció la reactivación del plan de lucha.
En su comunicación institucional, la coordinación nacional de ATE en ANAC afirmó que el Gobierno “no cumplió con la Conciliación Obligatoria” y ratificó el avance de medidas de fuerza, insistiendo en el pago de la suma no remunerativa y su actualización.

Paro en un contexto de récord de demanda aérea
La medida de fuerza se anuncia en un momento de alta actividad para el sistema aerocomercial argentino. Según datos oficiales, marzo de 2026 registró cifras récord, con 4.636.151 pasajeros transportados en aeropuertos de todo el país y 35.956 movimientos totales.
En el segmento internacional también se alcanzaron máximos históricos, con 1.655.745 pasajeros y 10.772 movimientos, acompañados por un incremento del tráfico desde aeropuertos del interior hacia destinos internacionales.
En este contexto de expansión del flujo aéreo, el conflicto gremial introduce un factor de incertidumbre sobre la continuidad operativa del sistema en uno de sus niveles de mayor actividad reciente.



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