En una emotiva aparición este Domingo de Pascua, el Papa Francisco saludó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, marcando su regreso tras semanas de convalecencia por una neumonía bilateral. Aunque no presidió la tradicional Misa de Pascua, el pontífice sorprendió a la multitud al asomarse al balcón de la basílica para impartir su bendición apostólica.
El Pontífice, se presentó este domingo en el balcón de la basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición "Urbi et Orbi", donde realizó un contundente llamado a la libertad religiosa como pilar fundamental para la paz mundial. Ante una multitud de 35.000 fieles congregados en la plaza, el pontífice, de 88 años, permaneció en silla de ruedas mientras un colaborador leía su mensaje pascual.
Además de su bendición, el Papa realizó un recorrido en el papamóvil entre los fieles, deteniéndose en varias ocasiones para saludar y bendecir a los presentes, en especial a los niños. Este gesto, impensable hace apenas unas semanas debido a su estado de salud, reafirma su compromiso con la comunidad católica y su recuperación progresiva.
La celebración de la Pascua en el Vaticano es uno de los eventos más importantes del calendario litúrgico cristiano, y este año coincidió con la festividad en la Iglesia Ortodoxa. En su mensaje, Francisco destacó la importancia de la paz y la esperanza, en un contexto global marcado por conflictos y crisis humanitarias.
A pesar de las dificultades de salud, el Papa continúa con su misión pastoral, demostrando que su liderazgo sigue siendo una fuente de inspiración para millones de fieles en todo el mundo.



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