La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió este viernes que el cierre del estrecho de Ormuz, en el contexto de la guerra que sacude Medio Oriente, está profundizando la crisis alimentaria global y podría empujar a más de 40 millones de personas a situaciones de inseguridad alimentaria aguda.
La advertencia fue realizada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que ya en marzo había informado que unas 320 millones de personas sufrían hambre aguda en distintas regiones del planeta. En aquel momento, el organismo había alertado que el escenario podía deteriorarse si el conflicto se prolongaba y generaba nuevas tensiones en los mercados energéticos y comerciales.
Ahora, con el cierre de una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y mercancías, la previsión más pesimista comenzó a materializarse.
Según el PMA, cerca de 45 millones de personas adicionales podrían sumarse a quienes ya padecen hambre si persisten las actuales condiciones económicas derivadas de la guerra y el valor internacional del petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares por barril.
El impacto en los alimentos y el combustible

El director del servicio de análisis de seguridad alimentaria del PMA, Jean-Martin Bauer, sostuvo que las consecuencias del cierre del estrecho ya se reflejan en el incremento de productos esenciales para la alimentación.
“Lamentablemente el escenario negativo se está concretando. El cierre de Ormuz se traduce en un aumento del hambre”, afirmó.
El funcionario señaló además que se registran aumentos en los precios de productos básicos como el arroz y el trigo, dos de los principales alimentos consumidos a nivel mundial.
Desde el organismo internacional también manifestaron preocupación por los llamados “efectos de contagio”, vinculados al aumento de los costos del combustible, la pérdida de ingresos en economías vulnerables y las dificultades logísticas para el comercio internacional.
“Lo que se perfila es el regreso de una crisis mundial del costo de la vida similar a la que conocimos en 2022”, alertó Bauer.
Riesgo de interrupción en la ayuda humanitaria

La situación preocupa especialmente porque, según el PMA, las organizaciones humanitarias enfrentan hoy un escenario más complejo que el registrado durante la crisis global de hace cuatro años.
El organismo indicó que se prepara para una posible ruptura de suministros durante el próximo mes, lo que podría impedir la distribución de alimentos en algunas de las regiones más vulnerables del planeta.
“Quienes sufrirán las consecuencias de esta situación serán niños muy vulnerables menores de cinco años”, advirtió Bauer.
Además, el funcionario reveló que ya existe riesgo de hambruna en determinadas zonas de Somalia y que millones de personas podrían quedar sin asistencia si la guerra continúa durante los próximos meses.
Las estimaciones del PMA indican que en 2026 la organización asistirá a 1,5 millones de personas menos de las previstas inicialmente debido a las dificultades financieras y logísticas. Asimismo, calculan que si el conflicto se prolonga durante seis meses más, más de nueve millones de personas podrían quedarse sin ayuda alimentaria.
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Nueva escalada diplomática en Medio Oriente
Mientras tanto, la tensión en la región continúa creciendo. Irán anunció la suspensión de las conversaciones que mantenía con Estados Unidos, una decisión que profundiza la crisis diplomática y reduce las posibilidades de una salida negociada al conflicto.
La medida fue adoptada luego de que Teherán denunciara que recientes operaciones militares israelíes en territorio libanés constituyeron una violación de los compromisos asumidos en las negociaciones para sostener el alto el fuego.
Según informaron medios estatales iraníes, el gobierno de la República Islámica decidió interrumpir el intercambio de mensajes con Washington a través de mediadores internacionales, agregando un nuevo foco de incertidumbre a un conflicto que ya acumula meses de enfrentamientos y que ahora comienza a mostrar consecuencias humanitarias a escala global.
Para la ONU, la combinación entre guerra, interrupción de rutas comerciales estratégicas y encarecimiento de los alimentos configura un escenario de creciente preocupación que amenaza con profundizar la crisis alimentaria mundial durante los próximos meses.
María Narvaja y el legado de su tío: “Cuidar el medio ambiente también es parte de la justicia social”https://t.co/lpI9kQdgcm pic.twitter.com/JJiGTEkxrG
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