La crisis ambiental que atraviesa la Patagonia sumó un nuevo hito institucional luego de que el Gobierno nacional oficializara la declaración de Emergencia Ígnea y zona de desastre en la provincia de Santa Cruz, en respuesta a los incendios forestales que afectan al Parque Nacional Los Glaciares y a las condiciones climáticas adversas que favorecen la expansión del fuego.
La decisión fue formalizada a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 80/2026, publicado en el Boletín Oficial, y amplía el esquema de emergencia ígnea que ya regía para otras provincias patagónicas. La medida busca acelerar la movilización de recursos públicos, fortalecer la asistencia a la población afectada y garantizar una respuesta estatal inmediata frente a una crisis ambiental considerada de alta gravedad.
Marco legal y fundamentos del DNU 80/2026
El decreto establece la emergencia ígnea en Santa Cruz en el marco de la Ley de Manejo del Fuego y del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo, normativa que regula la prevención, combate y mitigación de incendios forestales y rurales en todo el territorio nacional. La norma también declara zona de desastre a los territorios afectados por incendios dentro de la provincia, habilitando la aplicación de medidas extraordinarias de asistencia estatal y reconstrucción.
En los fundamentos, el Poder Ejecutivo advierte que la gravedad del escenario hace imposible esperar el trámite legislativo ordinario, ya que la demora podría impedir actuar con rapidez frente al avance del fuego, motivo por el cual se utilizó la herramienta constitucional del DNU.
El decreto también remarca la obligación del Estado de garantizar el derecho a un ambiente sano, tal como establece la Constitución Nacional, y resalta la necesidad de proteger la biodiversidad y el patrimonio natural.

Por qué se declara la emergencia: incendios, sequía y condiciones extremas
La medida se sustenta en los incendios registrados en el Parque Nacional Los Glaciares y en un contexto hidrometeorológico adverso, caracterizado por sequía prolongada, altas temperaturas y tormentas eléctricas, factores que aumentan el riesgo de nuevos focos ígneos y aceleran la propagación del fuego.
En distintos puntos de la Patagonia, las llamas superaron la capacidad operativa de los equipos desplegados, lo que obligó a reforzar la respuesta nacional para combatir incendios y asistir a las comunidades afectadas.
El escenario regional muestra un avance sostenido del fuego. En los últimos meses, incendios forestales devastaron miles de hectáreas y afectaron simultáneamente a varios parques nacionales, en un contexto agravado por temperaturas elevadas, vientos intensos y baja humedad.
Rol de la Agencia Federal de Emergencias y coordinación interjurisdiccional
La respuesta operativa queda bajo la coordinación de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo responsable de articular la intervención entre Nación, provincias y municipios, incluyendo tareas de prevención, combate del fuego y mitigación de daños sobre población, infraestructura y ecosistemas.
En términos prácticos, la declaración permite acelerar la asignación de fondos de emergencia, el despliegue de brigadistas, la movilización de equipamiento y la asistencia logística a los sistemas provinciales de respuesta.

Patagonia en emergencia: impacto ambiental, social y económico
La crisis de incendios forestales en el sur argentino tiene un alcance regional y consecuencias profundas. Informes recientes advierten que el fuego ya arrasó grandes superficies de bosques nativos, con impactos sobre la biodiversidad, el turismo, las economías regionales y los modos de vida de comunidades locales.
En algunos sectores, la devastación supera temporadas anteriores y genera debates políticos y ambientales sobre la planificación climática, el financiamiento del sistema de manejo del fuego y las políticas públicas frente a eventos extremos cada vez más frecuentes.
Emergencia ampliada: cinco provincias bajo el mismo esquema
La inclusión de Santa Cruz amplía el esquema de emergencia ígnea que ya estaba vigente en Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa, consolidando una estrategia nacional para enfrentar los incendios forestales que afectan a la región patagónica.
Este sistema permite unificar protocolos de actuación, coordinar recursos federales y agilizar el financiamiento para las tareas de combate del fuego y asistencia social en zonas afectadas.

Desafíos inmediatos y proyección a mediano plazo
Mientras continúan las tareas de contención del fuego, los especialistas advierten que el principal desafío será frenar la expansión de focos activos en un contexto climático adverso. Paralelamente, comenzará un proceso de evaluación de daños ambientales, reconstrucción productiva y recuperación de ecosistemas.
La crisis también reabre el debate sobre el impacto del cambio climático en la Patagonia, región donde los eventos extremos se vuelven cada vez más frecuentes, obligando a repensar las políticas de manejo forestal, ordenamiento territorial y prevención de incendios.
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